miércoles 21 de abril de 2010

Erótica

Letra de Molde Ediciones y Cuba Inglesa anuncian la apertura, en formato blogger, del sitio Erótica, fundamentalmente diseñado para albergar y promocionar la literatura y el arte eróticos, así como los títulos de nuestra colección (Letra de Molde) y de otras editoras afines.

En Erótica los lectores podrán adquirir directamente la novela homónima, además de otras propuestas, nuestras y de nuestro entorno. Se postearán con alguna regularidad textos eróticos breves –fragmentos, fundamentalmente, de libros inéditos o en proceso de distribución, de diversos autores—, imágenes y notas relacionadas con dicha temática, etcétera, como forma de promocionar el proyecto.

Aquellas almas caritativas, generosas, que tengan a bien poner el nuevo sitio en su blogroll, no deben utilizar para ello la URL primaria de Erótica, sino este enlace:

http://eroticaglobal.blogspot.com/feeds/posts/default

Clic aquí para acceder al nuevo sitio.

Nota del Editor. Cuba Inglesa, como ya hemos anunciado, cerró su ciclo. El blog queda abierto en tanto depósito de información y como gesto elemental de agradecimiento a quienes por más de un año han colaborado con la página, de una u otra manera. Pero no se actualizará más, salvo excepciones muy puntuales y sumamente esporádicas, como es el caso de este post. Muchas gracias y disculpen los inconvenientes.

sábado 17 de abril de 2010

Echando el cierre

En Cuba Inglesa nos congratulamos de haber rebasado el año de labor conjunta –se cumplió el pasado marzo— con nuestros colaboradores y lectores-comentaristas. Ha sido una aventura fascinante, aunque también ha dado dolores de cabeza. Es el sino de estos proyectos un tanto audaces, o marginales, si se quiere. En cualquier caso, sobre todas las cosas, es momento de agradecer a todos la confianza depositada, más la inestimable compañía.

Cuba Inglesa echa el cierre. No puede ser el blog que es sin una actualización diaria y un trabajo de edición que, lamentablemente, ya no estamos en condiciones de llevar. Incluso, en esta última temporada hemos descuidado otros aspectos de nuestro trabajo, empeñados en “no dejar caer” la página. Y eso no puede seguir. El blog se mantendrá abierto en tanto “depósito de información” –esperamos, en este sentido, ser útiles a través de la reproducción de noticias generadas en otros sitios, por medio de los feeds habilitados aquí—, pero no se actualizará más. En caso de postear alguna noticia puntual, su naturaleza justificará la excepción.

Otra vez, gracias a todos. Larga vida a la blogosfera cubana.

A la venta Erótica, novela de Armando Añel

Erótica, novela de Armando Añel, ya está a la venta en Cuba Inglesa. Al precio de 20 dólares –incluye gastos de envío—, el libro, primera edición autografiada, puede comprarse vía Pay Pal, dando clic en el enlace habilitado para ello en la columna derecha, extremo superior, de este blog.

La aparición de Erótica --que es, entre otras cosas, la historia de un éxodo—, coincide con el treinta aniversario del Éxodo del Mariel. El lanzamiento oficial de la novela, en la que aparecen como personajes conocidos blogueros y escritores cubanos, tendrá lugar en un día y lugar aún no determinados, este verano.

Erótica es un libro sui generis en el marco de la narrativa cubana contemporánea. Cumberland (Playa Hedónica), punto de confluencia del éxodo desatado tras la invasión del islote de Thamacun, en 1960, es la patria paralela, la nación erotizante, una respuesta tecnológica y sensorial a la “conjura de los necios” del ultranacionalismo puntoCON. Cumberland es la revolución de Internet, y este libro una metáfora del futuro”. Richard del Monte Jr.

Retrato del bloguero que anuncia su cierre

Marte, el salto al futuro

“Nadie está más comprometido que yo con los vuelos espaciales tripulados y con la exploración del espacio por parte de los seres humanos”, ha dicho el presidente Barack Obama en su última visita a la Florida, al Centro Espacial Kennedy. ¿Pero cuál es el plan concretamente?

Visitar un asteroide en los próximos 15 años, para de ahí saltar al planeta Marte. El presidente dijo que para 2025 Estados Unidos contará con una nave espacial “diseñada para largos viajes, que nos permitan comenzar las primeras misiones tripuladas de la historia que vayan más allá de la Luna, hacia el espacio más profundo”.

“Comenzaremos enviando astronautas a un asteroide por primera vez en la historia. Para mediados de los 2030, creo que podremos enviar seres humanos para que orbiten Marte y hacer que regresen sanos y salvos a la Tierra. Y luego vendrá un aterrizaje en Marte”, añadió.

Como señala AP, “el viaje a un asteroide podría dar un entrenamiento crucial para una futura misión a Marte. Ayudaría a esclarecer los secretos de cómo se formó el Sistema Solar y daría a la humanidad el conocimiento de algo que sólo se ha logrado en las películas: La posibilidad de salvar a la Tierra de la colisión con un asteroide potencialmente mortífero”.

Amores que matan


Dile que no maltrate más a su mujer, que no es escritor ni la cabeza de un guanajo. Porque, ¿qué sensibilidad es esa que se ensaña en el más débil? Pídele que no la maltrate más, o viceversa.

Los caminos de la disonancia

por Roberto Lozano

Cuando los hechos concretos no se corresponden con nuestra visión de la realidad, se produce una incómoda incongruencia que la psicología social denomina “disonancia cognitiva”, y que condiciona una reacción posterior para reducirla, ya sea mediante la modificación de la creencia o el ajuste del comportamiento para justificar su permanencia. O sea, o se aceptan los hechos tal como son, de frente y sin tapujos, y como consecuencia se modifica o ajusta la creencia errada, o se insiste en mantener la creencia equivocada a contrapelo de los hechos.

Por supuesto que la primera reacción conlleva un proceso de reajuste que requiere, como condición necesaria, un alto grado de honestidad intelectual y de autoestima, y también la valentía para proseguir ese curso en la búsqueda de la verdad. Definitivamente, no es el camino de menor resistencia, pero por ahí vienen los tiros de los cambios de paradigma, de las perestroikas, de las verdaderas rectificaciones.

Sin embargo, cuando se rechaza la evidencia contradictoria, aquellos hechos que contradicen las creencias y los supuestos principios inviolables, se produce una respuesta justificativa de la continuidad. O sea, se rechazan los hechos para mantener la creencia, pero se modifica la actitud. Para poder vivir con la contradicción, se racionalizan las decisiones adversas del día a día, esto es, se inventa una racionalidad sin basamento empírico para justificar la continuación del paradigma, de la visión del mundo, de la creencia, de la ideología aceptada por el grupo, que poco a poco, a pesar de los juramentos de fidelidad, va perdiendo su capacidad de leer la realidad.

Este asunto de la disyuntiva humana ante la disonancia cognitiva tiene mucho que ver con la realidad cubana. Nadie puede negar que los cubanos, luego de más de cinco décadas de castrismo, tenemos irrealizadas nuestras expectativas de futuro. Los castristas nos prometieron el paraíso socialista, pero nos encasquetaron el binomio Capitalismo de Estado-Totalitarismo. Crecimos oyendo aquello de que Cuba era “vanguardia de América” y el “único territorio libre”, pero los indicadores económicos y sociales del país nos ubican, después de medio siglo castrista, en la retaguardia socio-económica del continente, junto a Haití, Paraguay y Bolivia. Los indicadores políticos en el fondo del índice de libertad colocan a Cuba junto a Venezuela, Corea del Norte e Irán. ¿Cómo reconcilian los cubanos su miserable vida diaria con las creencias inculcadas? ¿Cómo reducen su disonancia?

Aquellos que continúan defendiendo públicamente la llamada “revolución” --aunque en privado descarguen su frustración—, y la reducen con aquello de “yo no cojo lucha” o “esto no hay quien lo tumbe”, hace tiempo eligieron la vía del doble-pensamiento y la simulación, pero no pueden evitar que la realidad, con su acumulación de problemas, suba recurrentemente su disonancia. No comprenden que su infelicidad se debe precisamente a su respuesta deshonesta ante la necesidad de reducir la disonancia. Su frustración y su agresividad ante la disidencia se deben, en gran parte, a que la mera existencia de ésta es prueba fehaciente de la falla que afecta su proceso de toma de decisiones. La depauperante realidad que les rodea les recuerda diariamente que no por ignorar los hechos éstos desaparecerán. Ellos mismos se han condenado a vivir en un círculo del infierno y, además, han renunciado a salir de él. Probablemente, a medida que continúe empeorando la situación socio-económica, se vean poco a poco forzados a “quitarse la careta”, para dar finalmente una respuesta honesta a su disonancia, como hicieron sus contrapartes en Europa Oriental.

Aquellos que escogimos la vía de la respuesta honesta, aquellos que después de mucho filosofar y debatir, aceptamos los hechos, no sólo rechazamos la visión del mundo del castrismo, sino que también tomamos el camino más arduo, el del rechazo al colectivismo. Sufrimos humillación, cárcel, tortura, exilio o incluso la muerte. No obstante, logramos librarnos de la disonancia cognitiva de una forma sana. Una decisión que nos permite ir a dormir cada noche en paz. Nuestras creencias explican el mundo circundante: contamos con un paradigma para justificar el progreso y el bienestar de las naciones y de los individuos, uno que deja establecido cómo se avanza en la modernidad. Conocemos el camino para obtener bienestar colectivo sin renunciar a las libertades individuales. No tenemos que fingir para vivir.

¿Pueden decir lo mismo los “revolucionarios” cubanos? ¿Cómo justifican (entendidas aquí las justificaciones como racionalizaciones sin basamento empírico) que un sistema “superior” al capitalismo los someta a la escasez permanente? ¿Cómo explican sin justificaciones que un gobierno que se considera “faro de América” no pueda resolver el problema de la vivienda, del transporte, de la alimentación? ¿Cómo racionalizan que después de haber sido medianamente educados por el régimen no tienen derecho a opinar libremente? Y podríamos seguir.

Se paraliza aquel país donde las políticas están informadas por creencias sin asiento práctico. Es como poner la ciencia en manos de brujos. Lamentablemente, en lugar de rectificar, los “revolucionarios” continúan ofreciéndonos su conocido rosario de justificaciones (el embargo, el imperialismo, la corrupción, los ciclones…), que no atacan la raíz de nuestras deficiencias nacionales y permiten la perpetuación de sus consecuencias. Por ese camino, el diluvio.

viernes 16 de abril de 2010

Fariñas y Reina Luisa Tamayo, prioridad para Obama

El presidente Barack Obama aseguró ayer a la cantante cubana Gloria Estefan, cuando ésta le entregó sendas cartas de Guillermo Fariñas y Reina Luisa Tamayo (madre de Orlando Zapata Tamayo) en la recepción en su casa de Miami, que ambos casos serían una “prioridad” para él. “Quiero las direcciones de Reina Luisa y de Fariñas”, le habría pedido Obama a la Estefan, según aseguró este viernes al canal 41 (local) el productor Emilio Estefan.

“Se ha estado diciendo (en Miami) que somos comunistas, y eso tiene que parar”, se quejó Emilio. “El tiempo lo dirá todo, logramos hablar con el presidente y enviarle un mensaje (…) Tal vez si la recepción se hubiera hecho en otra casa se hubiera hablado de hacer negocios con Cuba”.

“Tenemos que aprender de los judíos”, reflexionó el productor, en referencia a la labor de lobby realizada por éstos con independencia del color político de sus interlocutores. “Creo que nosotros tomamos una decisión inteligente. El exilio cubano ha trabajado mucho, eso es respetable, pero no ha habido resultado en todos estos años”, añadió Estefan, en alusión a las tendencias partidistas de una zona del llamado “exilio tradicional”, o de “línea dura”.

La otra isla

por José Luis Sito

En tiempos en que la memoria es dramáticamente rechazada o reprimida, hay que recordar la resistencia heroica y los sacrificios pasados de una Isla. Cuando todos lucían grandes sonrisas y ondeaban aliviados la bandera jubilosa del triunfo, un hombre se atrevió a desmentir tanto regocijo. En septiembre de 1938, después de los acuerdos vergonzosos de Múnich por los cuales se abandonaba Checoslovaquia a los nazis, Winston Churchill pronunciaba la frase célebre que todos conocemos: “Podíais elegir entre la guerra y el deshonor. Elegisteis el deshonor, y tendréis la guerra”.

Dos años después, ya como Primer Ministro, Churchill prometía al pueblo inglés “sangre, sudor y lágrimas”. Fue con esa sangre, con ese sudor y con esas lágrimas que Inglaterra se salvó. Huir de las responsabilidades conduce al agravamiento de los conflictos y a la pérdida simultánea de la dignidad.

Contra la barbarie nazi de ayer no existía otra solución que la de resistir, luchar con coraje y determinación. Contra la barbarie castrista de hoy necesitamos el mismo honor, abnegación y valentía, para decirle la verdad al pueblo de Cuba y llevarlo por el camino de la libertad, sin miedo. Estar esperando cambios de la dictadura cubana, o que desaparezca como en un sueño, es seguir perdiendo la memoria.

La isla británica soportó tantos sacrificios en su lucha contra los nazis porque el pueblo inglés sabía por qué se sacrificaba. La esclavitud era su destino si hubiera capitulado. Hay que decirle la verdad al pueblo cubano: la libertad se conquista y supone muchas lágrimas. Esta triste y terrible realidad viene acompañada de una certeza y una convicción profundas: de esa resistencia activa y decidida surgirá la paz, la libertad y el bienestar para todos.

Vivimos una época de cínicos agnósticos que nos explican todos los días la inutilidad de la verdad --ya que la verdad, según ellos, es relativa y flotante—, que el progreso es un horror y una ilusión, que somos partículas insignificantes del universo, sin rumbo ni finalidad. La responsabilidad se ha diluido en una melaza pegajosa y uniforme donde todo vale, formando grumos de consenso fabricados artificialmente para mantener una paz que sólo es sinónimo de fatalidad y de resignación. Es así como pueblos enteros son conservados en la inercia, inmovilizados en la parálisis y anestesiados para que se callen.

Lula da Silva compara ciudadanos cubanos que nunca cometieron el menor delito con delincuentes de cárceles brasileñas; Joaquín Sabina, insidiosamente, asimila disidentes pacíficos con violentos y fanáticos yihadistas de Guantánamo. Los dos, y tantos como ellos, ignoran que los hermanos Castro desataron una guerra total, de una violencia inaudita, contra su propio pueblo. Se sigue especulando al infinito sobre la caída del régimen castrista o esperando su hipotética desaparición, mientras que, lentamente, caen en el olvido los Zapata que dieron su vida por la libertad. Nuestra época sólo consiguió desarmar los deseos de las almas nobles, de la elegancia moral, mientras armaba a los malos, los resentidos y los zopencos con un arsenal de viejas premisas y nuevas falsificaciones.

Un filósofo, Habermas –y no fue el único—, tomó la palabra para expresar su temor al rechazo de las ideas fundamentales de emancipación y de razón. Unas ideas que necesitan y necesitarán siempre que se luche por ellas (sin confundir esto con violencias pasadas que generan reacciones represivas y autoritarias).

Frente al desarme de las conciencias, de las voluntades, del espíritu de resistencia, cabe reafirmar la imperiosa necesidad de retomar el camino de la ética y la responsabilidad. Otra isla lo necesita hoy.

Obama visita a los Estefan

Silvio, Montaner y la falsa Batalla de Ideas

por Armando Añel

Como decía el caricaturista Alfredo Pong en una de sus etiquetas (en la imagen), Silvio Rodríguez, al abandonar el debate con Carlos Alberto Montaner, ha abandonado también la Batalla de Ideas. La verdadera, no la diseñada por el castrismo para edulcorarse a sí mismo. Sus razones tendrá Silvio, o le habrán impuesto, porque para vivir en Cuba sin ejercer públicamente la oposición, o por lo menos la disidencia, siempre hay que guardar silencio, de una u otra manera. En cualquier caso, con haber entrado en la polémica el autor de Ojalá había dado un paso de avance considerable.

Un paso tan inusual y peligroso que ya el castrismo ha comenzado a mover enérgicamente los hilos de sus amanuenses. No contento con haber mandado a callar al cantautor, el Poder le envía una advertencia mediática (con Jean-Guy Allard como marioneta a cargo): Te has puesto a dialogar con un “terrorista”. Son las mismas acusaciones apergaminadas y ridículas con las que el régimen ha perseguido la figura de Montaner a través de los años. El ladrón castrista cree que todos son de su condición: a los verdaderos terroristas, los que han ejercido la violencia durante medio siglo como método para consolidar el totalitarismo y exportarlo a las cuatro esquinas del globo, no se les ocurre otra cosa que proyectar su naturaleza en la de sus oponentes, en un pueril acto de camuflaje retórico.

Y es que la “Batalla de Ideas” anunciada por el régimen de La Habana no es más que una operación propagandística en la que no caben el intercambio de argumentos ni la polémica. Adicionalmente, el público receptor natural, el residente en la Isla, sólo tiene acceso a las “ideas” de uno de los contrincantes. ¿Cómo puede haber batalla si en el campo de batalla por antonomasia, el territorio cubano, sólo dispara un solo ejército? ¿De qué batalla estamos hablando si uno de los dos bandos se niega a enfrentar al otro en un debate abierto, y cuando un soldado despistado da un paso al frente --Silvio— es inmediatamente amonestado por la jefatura? En la arena del circo castrista un solitario gladiador pega mandobles al aire, sin oposición visible. Es esta suerte de grotesca pantomima lo que puede percibir el público (la sociedad cubana) desde las gradas insulares. Es a esto a lo que se reduce la famosa “batalla” oficialista. En este contexto se inscribe la monótona, pero cíclica, operación de descrédito contra Montaner.

De cualquier manera, no se puede abandonar el campo de juego, ni siquiera cuando ha sido secuestrado por jugadores que no respetan las reglas, y el autor de Viaje al corazón de Cuba lo sabe muy bien. Su polémica con Silvio Rodríguez ha abierto una ventana a la esperanza, y el castrismo, terrorista aterrorizado, intenta clausurarla desesperadamente.

El Premio Nobel y las Damas de Blanco

por Antonio Ramos Zúñiga

El Nobel es sin dudas el premio más famoso y bien pagado del mundo. Quien lo gana, no sólo alcanza notoriedad, sino una jugosa bolsa. Fundado en 1901 con mucho dinero testado por el industrial sueco Alfred Nobel, inventor de la dinamita, ha sido el aval más publicitado anualmente de los grandes aportes de sabios, humanistas y políticos, como Einstein y Linus Pauling, etcétera.

El Nobel premia en los ámbitos de la física, química, medicina-fisiología, literatura, economía y paz. Pero es en las adjudicaciones a literatos y abanderados de la paz donde han menudeado críticas y sinsabores. La Academia Sueca que otorga los premios ha sido acusada de parcialidad y selectividad favorables a figuras de vocación izquierdista, o de manejar criterios selectivos. A simple vista la lista de ganadores parece balanceada, pues lo han obtenido personajes de ideologías opuestas. Por ejemplo: Pablo Neruda, comunista (1971), y Octavio Paz, anticomunista (1990); el mediador diplomático Henry A. Kissinger (1973) y el líder palestino Yasser Arafat (1994).

Se ha señalado, sin embargo, que muchos de los premios fueron mal otorgados y hubo omisiones y olvidos escandalosos, lo que es obvio en muchos casos. Ha sido mal visto el encumbramiento de personajes con antecedentes y agendas violentos, como el mismo Arafat. Los Nobel de la Paz dados a la Menchú, Pérez Esquivel, Shimon Peres, Gore, Obama y otros siguen dando pie a controversias. La Academia no dice por qué nunca concedió el Nobel a figuras trascendentales que lo merecían, como James Joyce, Borges, Vargas Llosa, etcétera.

Ahora, las Damas de Blanco, un piquete de mujeres heroicas que visten de blanco y caminan en silencio por las calles, enarbolan flores y piden la libertad de sus esposos presos por razones políticas, cercadas por un entorno victimario y hostil que las reprime, en la Cuba de hoy, han sido propuestas para el Premio Nobel de la Paz, y miles de personas albergan la esperanza de que su reclamo pacífico pro derechos humanos sea tomado en cuenta. En este caso el símbolo reivindicador rebasa la protesta silenciosa para convertirse en mensaje universal de amor y fe; esta manera viril y civilizada de apoyar a presos de conciencia, utilizando el arma de la acción cívica en las calles, es un ejemplo imitable que ha generado simpatía internacional. Mujeres que no temen a la represión del Estado totalitario y que abogan por la libertad de sus esposos son en sí un Premio Nobel. Otorgarles dicho premio no sólo sería justo, sino que las protegería de los atropellos castristas.

Es difícil suponer qué escala de valores sobre lo “políticamente correcto” inspiraría a los académicos suecos. Habrá que ver si lo más importante es la elegibilidad humanista o la ideológica. En un mundo de tanta doblez seudodemocrática, podemos esperar que estas damas sean desestimadas si no cuadran en la visión modélica preponderante, en la que el anticastrismo aún persiste como tabú. Lo que puede cambiar las cosas es la ola mundial de repudio contra el gobierno cubano tras la muerte en huelga de hambre del preso de conciencia Orlando Zapata Tamayo.

Ante la manifiesta violencia del régimen, las Damas de Blanco constituyen una alternativa. Tal vez los suecos consideren válido recompensarlas siendo, como son, las mejores esposas políticas del momento.

Nota: Participé por Internet en la recogida de firmas a favor de la candidatura de las Damas de Blanco para el Premio Nobel de la Paz.

Monólogos este viernes, en Havanafama



Clic sobre la imagen. El programa también incluye Punto final, la historia de un transexual arrepentido de su nueva condición, escrita y dirigida por el actor Angel Lucena, con Javier Yanes, El perjuicio del tabaco, actuada y dirigida por Lucena, y La Muerte (Anónimo), bajo la dirección de Ika Santamaría.

jueves 15 de abril de 2010

Norge Espinosa en Manhattan

por Juan Carlos Recio

Después de ocho años sin regresar a Estados Unidos y más de 15 de no verlo, el reencuentro de ayer por la tarde, miércoles 14 de abril a las 6.00 p.m., con mi amigo Norge Espinosa, tuvo el gusto de una fiesta innombrable en el room 201 de the Hispanic Institute at Columbia University.

El poeta, dramaturgo y crítico, es, entre otras cosas que hace en La Habana, uno de los cómplices principales en teatro El Público, de los mejores proyectos teatrales en estos momentos en Cuba. El Público también ha sido visto en escenarios como the International Writing Program of the University of Lowa, en 2001, además de en The Royal Court Theater in London (2003, 2004 y 2007). Norge Espinosa tuvo a bien, para suerte de todos los que asistimos, hablarnos sobre la sexualidad y la literatura en la Isla, con esa maestría y coherencia que lo caracteriza.

El artículo completo aquí

Trago amargo

“Muy probablemente, la salida de la tenebrosa situación actual de nuestra patria pase por acuerdos esenciales entre quienes nos oponemos al sistema y los que, aun postulando la necesidad de cambios sustanciales, manifiestan apoyarlo.

“Es posible que esto desagrade a algunos, tanto en un bando como en el otro, pero la noble idea de democratizar y hacer prosperar a Cuba bien merece que estemos dispuestos a apurar ese trago, aunque nos parezca amargo”.

René Gómez Manzano

Entre la vida y la muerte


Entre la vida y la muerte hay sólo 0,003 mm de látex…

¿Eres una persona culta?


El email en el que viajaba la imagen de arriba advierte que se trata de “más de cien personalidades reconocidas a nivel mundial”. “Si por lo menos reconoces a 35 -afirma--, puedes considerarte una persona culta”. Esto entre signos de exclamación.

¿Con 35 nada más? ¿O debían ser menos? Enseguida destaca Einstein, inmediatamente debajo de Nietzsche y Marx.

Venezuela, la dictadura

miércoles 14 de abril de 2010

El abusador


Cortesía Cuba Humor

Sobre el nuevo formato

Anónimo:

Quizá la parte central (del nuevo formato de Cuba Inglesa) debiera ser más ancha. Ahora se pierde en una jungla de cosas. Las letras de las columnas periféricas, en algunos casos, son incluso más grandes.

No sé, es una idea. Creo que este super diseño intimida y no invita a la participación, no es acogedor.

Rolando Santini:

Creo que es cosa de acostumbrarse. No obstante, me parece que este formato, al ser de una apariencia mucho más seria y profesional, desestimula los comentarios, pues les ha quitado su atmósfera íntima, aquella donde todos se sentían a sus anchas e incluso florecía hasta el insulto. En lo particular, la nueva forma me gusta, se parece más a un periódico, lo que sería un escalón superior. Sólo hay que convencer a los comentaristas de que es el mismo sitio con los mismos valores, porque el cambio les puede parecer intimidante. Tal vez un post sobre este particular ayudaría, así como una encuesta.

Cuba Inglesa:

Por nuestra parte, no lo tenemos claro aún. Lo que sí hay un detalle adicional que puede resultarle interesante, o práctico, a los comentaristas, en el sentido de que, de alguna manera, podría ahorrarles “la jungla”. Y es el enlace Comments (RSS) en la barra superior o cabecera, hacia la derecha. Dando clic sobre este enlace se accede directamente a la zona de los últimos comentarios sin necesidad de bajar post por post. Esta es una prestación que no tenía antes la página.

Lincoln Díaz-Balart convoca a misa en honor de presidente polaco

Washington, DC - El Congresista Lincoln Díaz-Balart (R-FL) invita a la comunidad a la misa en honor al Presidente polaco Lech Kaczyński y los otros caídos en la tragedia del sábado 10 de abril de 2010. Un trágico accidente del avión presidencial acabó con la vida del Presidente Lech Kaczyński, su esposa, la Primera Dama, el Presidente del Banco Nacional, el Jefe del Ejercito, el Jefe de la Marina y numerosos otros dignatarios del Estado Polaco que se dirigían a una ceremonia para honrar a los miles de polacos asesinados por los comunistas en la masacre de los bosques de Katyn, ocurrida en Rusia en 1940.

“La causa de la libertad de Cuba no tenía mejor amigo que el Presidente Kaczyński. Nuestras oraciones y pensamientos están con los fallecidos y con todo el noble pueblo polaco. Invito a toda nuestra comunidad a la misa que tomará lugar este viernes 16 de abril, para honrar al Presidente Kaczyński, en la Iglesia Corpus Christi, localizada en el 3225 NW 8 Avenida en Miami, a las 7:00 de la tarde”, declaró el Congresista Lincoln Díaz-Balart.

En agosto de 2007, los congresistas Lincoln Díaz-Balart, Mario Díaz-Balart y Albio Sires, junto con una delegación (en la foto) de dignos representantes del exilio cubano, viajaron a Polonia. Durante ese viaje el Presidente Kaczyński los llevó en el avión presidencial hasta la cuidad de Lubin, donde honraron a varios patriotas polacos que habían sido asesinados por fuerzas de la seguridad comunista exactamente 25 años antes. En ese acto solemne en esa heroica ciudad, el viernes 31 de agosto de 2007, firmaron “el Acuerdo por la Democracia en Cuba” los líderes del exilio que habían ido a Polonia: Pedro Peñaranda, de Municipios de Cuba en el Exilio, Rolando Bejar, de la Unión Liberal Cubana, Huber Matos, de Cuba Independiente y Democrática, Mauricio Claver-Carone, de Cuba Democracy Advocates, Javier de Céspedes, del Directorio Democrático Cubano, Pedro Fuentes Cid, del Consejo del Presidio Político Cubano, Armando de Armas, del PEN-CLUB de Escritores Cubanos en el Exilio, Sylvia Iriondo, de MAR por Cuba, Ángel de Fana, de Plantados Hasta la Libertad y la Democracia, y Ana Carbonell, de La Rosa Blanca.

Desde Cuba se unieron, con declaraciones escuchadas por los miles de polacos presentes en el histórico acto y por cientos de miles a través de la televisión polaca, los líderes cubanos Jorge Luis García Pérez, “Antúnez”, y Martha Beatriz Roque Cabello.

Punto final


por Carlos Alberto Montaner

De acuerdo, Silvio. Entiendo tus razones para interrumpir el intercambio de cartas. De lo escrito por ti saco algunas conclusiones positivas. Espero, cuando se acerque la hora de los cambios profundos, que estés entre los que contribuyan a la llegada de la libertad y la democracia.

Poco antes de escribir esta nota final tuve noticias de que otros reformistas, animados por tu ejemplo, quieren hacerse oír y también están dispuestos a escuchar. Ojalá sea cierto. Ése es un buen síntoma y ése es el camino. Va un abrazo cordial en la distancia.

Ojalá pueda dártelo pronto en una Cuba libre.

Brigadas de Respuesta Rápida

por Guillermo Fariñas

Entre los días 20 y 21 de mayo de 2005 se celebró la Asamblea Para Promover la Sociedad Civil en Cuba. El evento tuvo gran cobertura de los medios de prensa internacionales y asistieron cerca de 170 disidentes. Participaron unas 250 personas más entre periodistas y diplomáticos, mientras que a otra cifra similar la Seguridad del Estado le impidió arribar.

En respuesta, el régimen reactivó las Brigadas de Respuesta Rápida. Ya el 13 de julio de ese año, un grupo de opositores pacíficos soportó una golpiza en pleno malecón de La Habana. Otro incidente similar ocurrió a los que trataron de protestar ante la embajada de Francia en Cuba, por no estar de acuerdo con la política cómplice de la Unión Europea.

El 26 de julio del 2005, en su tradicional discurso, el propio Fidel Castro les otorgó una patente de corso a los violentos porristas. A partir de aquí los temidos Actos de Repudio se fueron generalizando por toda la Isla, creando un sentimiento de miedo e indefensión dentro de los demócratas. Pero sobre todo entre la aterrada ciudadanía --aparentemente al margen de la política—, que observaba con indignación y miedo las palizas contra los opositores pacíficos.

En las actividades de violencia contra la oposición pacifista están involucrados muchos nacionales que laboran en las áreas de manejo de divisas convertibles (empleados de las tiendas y cadenas hoteleras, de los almacenes suministradores y hasta miembros de la Aduana General de la República). Todos famosos por sus corruptelas, o sea, los cubanos que más roban al Estado y por tanto los que más tienen que perder.

Asimismo, acuden a estas actividades, como militantes de la porra castrista, jubilados de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, quienes son extorsionados por la Dirección de Emigración y Extranjería del Ministerio del Interior. Se dejan chantajear ante la posibilidad de que no les otorguen las Tarjetas Blancas o permisos de salida del país para visitar a sus familiares residentes en el exterior.

Existen los que se dedican a apalear, por envidia, a los que ya perdieron el terror que a ellos todavía les embarga. El único mecanismo de defensa al que se aferran, enfermizamente, es a la catarsis animal, con la aplicación de la fuerza incluida. Una conducta que nos da una medida del daño psicológico presente dentro de la sociedad cubana, donde la población se calla lo que piensa para sobrevivir.

La coacción también es usada contra los miembros de los Comités de Defensa de la Revolución. La Policía Nacional Revolucionaria los amenaza con que sus negocios ilícitos tolerados, constantemente llamados por el propio aparato de propaganda socialista “Ilegalidades Sociales en el Barrio”, podrían ser desmantelados en cualquier momento si no hacen patente el uso de la fuerza física contra los adversos a Castro.

Sin embargo, los que usan su impunidad para patear a quienes se atreven a alzar sus voces contra el totalitarismo, paradójicamente también tienen mucho miedo. Temen quedarse al margen de las migajas materiales que el régimen les otorga y se ven compulsados a realizar estos actos, que sus propias conciencias rechazan por antiéticos y, sobre todo, debido a que la historia ha demostrado muchas veces que la impunidad de hoy se cobra mañana.

Pero los que forman parte de este segmento se identifican por su valentía gregaria. Manifiestan su valor, indignación y repudio hacia sus pacíficos antagonistas sólo cuando les dan orientaciones de arriba y siempre al recaudo de una mayoría cuantitativa en relación a los golpeados. Eso los convierte en unos cobardes individuales transformados en valientes grupales.

Cortesía Ediciones El Cambio

martes 13 de abril de 2010

Lamentable respuesta de Silvio Rodríguez

por Oscar Peña

Otro día más negro y funesto para nuestro país. Todos los cubanos sensatos dentro de Cuba, y fuera de ella, así como la comunidad internacional, observaban como una esperanza, un comienzo, un arranque de necesaria identificación, reconciliación y reajuste entre cubanos, el cívico y edificante intercambio que se estaba dando entre Silvio Rodríguez y Carlos Alberto Montaner. Pero algún jefe grande dentro de Cuba ha mandado a poner fin.

Cuesta mucho trabajo concluir que el poeta Silvio Rodríguez sea un permanente y furioso reaccionario, y esa sea una decisión personal. Es más humano y lógico entender que Silvio –aun con privilegios— es parte de un pueblo maniatado por un tenebroso mecanismo totalitario, y que tampoco le permiten --fuera del ámbito musical— generar ideas o proponer soluciones políticas o sociales para Cuba, junto a reconocidos críticos del sistema.

Cómo creer que Silvio, que se ha pasado medio siglo en asambleas, reuniones, actos y otras boberías improductivas para el país, que irritan a cualquier hombre de luz, esgrima ante algo importante, como es la propuesta de Montaner de crear un Comité de Cubanos para buscarle solución a los problemas de la Isla, la justificación de que no tiene tiempo. Eso es para los tontos. A Silvio le cortaron las alas y no le han permitido ser útil a Cuba. Es una pena, porque para muchos cubanos que abogamos por este tipo de intercambios, el iniciado entre Silvio y Carlos Alberto fue un rayo de luz. Silvio se acaba de apagar. ¡Órdenes superiores! Pobre Cuba.

Joaquín Sabina, ¿tú también?

por Armando Añel

“No firmaré ningún manifiesto ni carta contra Cuba mientras existan cosas como (la prisión de) Guantánamo o el bloqueo (embargo estadounidense)”, ha dicho Joaquín Sabina en la presentación de su último disco, Vinagre y rosas.

Pero se equivoca esta vez. No es una carta contra Cuba a lo que se refiere, es una carta por Cuba, a favor de Cuba, a favor de los derechos de los cubanos. No a favor de los privilegios de la casta favorecida que ha frecuentado el cantautor, ni de la familia Castro, ni de la nomenclatura, ni de los comunistas. Es a favor de los cubanos todos. A favor de los de a pie, los explotados, los de los miserables salarios, los que temen decir lo que piensan, a los que se les impide acceder a los sitios donde el propio Sabina es bienvenido y agasajado, los reprimidos, los olvidados, los presos, a los que no le permiten escuchar –porque las censuran en la radio y la televisión castristas— algunas de las canciones del cantante español, como aquella en la que menciona a Silvio Rodríguez y recorre la degeneración de La Habana. Seguir confundiendo retóricamente a Cuba con la casta militar que la subyuga –y sus seguidores— no es más que un recurso reaccionario. Quién iba a decir que el rebelde que había en Sabina iba a terminar defendiendo a un régimen retrógrado, explotador y anquilosado, aterrado ante la posibilidad de que su pueblo pueda conquistar los derechos que le han sido conculcados durante medio siglo.

Cuba no son los Castro, Sabina, y ni siquiera los seguidores de los Castro. Cuba son todos los cubanos o ninguno. No se puede camuflar detrás del nombre de un país a un régimen excluyente que discrimina a unos cubanos y favorece a otros, y, lo que si se quiere es más impresentable aún, que discrimina a los nacionales y favorece a los extranjeros.

Sabina, ¿no se te ocurre que meter en medio de un asunto de derechos civiles, un asunto a resolver entre los gobernantes y su pueblo, las políticas de un gobierno extranjero, es una forma de anexionismo mental? ¿Te habría pasado por la cabeza esperar que los afroamericanos abandonaran su lucha por los derechos civiles porque Estados Unidos mantenía una confrontación política con la desaparecida Unión Soviética y en esas condiciones no podían aspirar al fin de la segregación? El culpable de la falta de derechos con que malviven los cubanos, de la represión, de los fusilamientos, de la prohibición de facto de las alternativas políticas, de que haya cubanos que no dejan regresar a su país, de que haya cubanos que no dejan salir de su país, de que todos los medios de comunicación y producción estén en manos del Estado, etcétera, etcétera, etcétera, es el gobierno castrista, no ningún gobierno extranjero. ¿No habría firmado Sabina una carta de denuncia al apartheid sudafricano, a pesar de que ese régimen sí estaba bloqueado comercialmente?

Eso que Sabina llama bloqueo (Estados Unidos es hoy uno de los principales socios comerciales de Cuba), y esa prisión de Guantánamo a la que se refiere, son asuntos de política exterior, entre gobiernos, no se puede justificar con ellos la represión a quienes piensan distinto, la falta de libertades, la ausencia de derechos. Quienes pidieron la firma de Sabina quieren que se resuelva un problema histórico entre el actual gobierno y la nación. ¿Se animaría a estampar su firma Sabina en apoyo al pueblo cubano, al que carece de voz, al que ha sido dividido artificialmente, ese que ni siquiera tiene derecho a circular libremente en su propio país?

Lástima de Sabina. Muchos cubanos, tras escuchar sus canciones, comenzaron a verlo, allá por los años noventa, como el representante de una izquierda diferente, más humana, más sensible y responsable. ¿Tendrá la humildad, y la humanidad, de rectificar y hacer algo por los cubanos? ¿O también se subirá al carro de los que quieren mantener secuestrada a Cuba en el museo de reliquias de la Guerra Fría?

Cortesía Libertad Digital

Silvio Rodríguez abandona en el tercer asalto

Montaner:

Veo que te estás esforzando, pero yo no puedo pasarme la vida en esto, que para ti es como ir a tu oficina y para mí significa ausentarme de mi trabajo. Me despido con la misma propuesta que ya hice: abandona la guerra fría, ponte a luchar contra el bloqueo, hazle bien a la niñez de esta tierra en que tú fuiste niño. Si eres capaz de dignificarte ante la infancia, todos venceremos un poquito.

Cordialmente,

Silvio Rodríguez

Cortesía El Nuevo Herald

Comentarios que no aparecen publicados

Algunos amigos nos han llamado la atención sobre ciertas dificultades en la zona de comentarios del blog. El problema debe ser de la plataforma Blogger, porque nosotros mismos últimamente, esporádicamente, también hemos tenido esas dificultades.

Algunos comentarios no están apareciendo publicados en un primer intento, y hay que dar un segundo clic en Refresh (o pulsar la tecla F5 en la banda superior del teclado) para que salgan. En otros casos, luego de dar clic una primera vez, curiosamente el comentario vuelve a aparecer en la cajita, no publicado, y es preciso repetir la operación.

Nuestro consejo es que siempre copien sus textos antes de dar clic en “publicar comentario”, sobre todo si les llevó tiempo y esfuerzo redactarlos. Esperemos se solucione pronto el problema. Como siempre, Cuba Inglesa no retiene comentarios, ni lo hará jamás.

Nota añadida: También, a ratos, está sucediendo que los comentarios son enviados y no aparecen registrados en la página principal ni en la zona interior, donde se les lee. Pero han sido aceptados por el sistema, de manera que en una segunda visita pueden leerse.

50 poetas modernos en la Casa Bacardí

El Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami, y Ediciones Universal, invitan a la velada poética con motivo de la publicación de una nueva edición de 50 poetas modernos, del Dr. Pedro Roig Fernández-Rubio.

Será en la Casa Bacardí (1531 Brescia Avenue, Coral Gables, Miami) este miércoles 14 de abril, a las 6:00 pm. La presentación estará a cargo del poeta Armando Álvarez Bravo y del editor del libro, Pedro V. Roig Hardouin.

En la velada se recitarán poemas selectos del volumen, con el acompañamiento al piano de José Antonio (Pipo) López. La entrada es libre.

La otra Cuba

por Antonio Ramos Zúñiga

¿Cuántas Cuba hay? La teoría de que Cuba está rajada en dos mitades, la isla y los exiliados, es la misma que aquella que habla de “dos orillas”. Lo cierto es que desde 1959 hay más de dos millones de cubanos desperdigados por el mundo, a quienes llaman gusanos, emigrantes, “quedados”, desterrados. Estos son los exiliados, esta es la otra Cuba. Estos son los que abandonaron por la fuerza o en busca de libertad la isla matriz, la cuna, la casa, la isla del Doctor Castro.

El gobierno de la Isla prefiere llamarle “comunidad cubana en el exterior”. Es la manera de aterciopelar la mácula del éxodo. Pero ningún malabarismo verbal puede escamotear una realidad de naufragios, exclusiones y lejanía. Pues irse de Cuba es un desencuentro anormal, doloso, trascendental, y filosóficamente inefable. El milenario hecho de emigrar aquí se vuelve escapatoria, traición, herejía. Lo peor que le puede pasar a un ser humano es quedarse sin patria. El drama es la prohibición de regresar, te dan el título de “apátrida”.

Tal vez sea políticamente incorrecto decir que los exiliados, convertidos en judíos errantes, si acaso vale el paralelismo, tomaron la decisión equivocada: dejar la madre tierra. ¿Es la condición de exiliado una visa liberadora o, por el contrario, la libertad solo es posible enfrentando al monstruo en su guarida? Desde fuera, Cuba se volvió sueño, y la libertad una espera interminable.

Pero la otra Cuba existe, con los remanentes de aquellos que escaparon desde 1959, y con los desertores de hoy, menos politizados pero víctimas a fin de cuentas. Hay cubanos en rincones inimaginables, hasta al pie de las pirámides de Egipto. Pero donde más cohabitan con el American Way of Life y la nostalgia es en Miami, la meca, llamada “capital del exilio”, donde el alcalde es un cubano nato. Aquí, en medio siglo, sin dejar de ser cubanos, se han convertido en una clase política poderosa, y de paso han fomentado la cultura “cuban-american”, y lo que es meritorio, han conservado mucho de la esencia ancestral isleña, la idiosincrasia.

Veamos lo diferenciador, el por qué se dice que “el son se fue de Cuba”. De la Isla no se ha ido nada salvo un montón de cubanos preservadores de lo mejor que allí tenían: valores familiares, cultura cosmopolita, modernidad, ganas de vivir y triunfar, etcétera. Desde luego, no faltan aquellos que traen lo malo: politiquería, machismo, chota, pocas luces y demás. La negación a dejarse disolver por el melting pot, el activismo político que tiene sus propios fastos históricos (Girón, Mariel, Hermanos al Rescate), la afición fanática al dominó, la rumba y el café con leche, la pasión por la Virgen de la Caridad del Cobre y José Martí, la añoranza de todo lo perdido que se transmuta en remedo, como refundar los negocios perdidos en la Isla con sus mismos nombres, el conservar el español y las buenas costumbres “de antes del 59” y transmitirlas a sus hijos, en otras palabras, la persistencia en mantener y reactualizar la Cuba abolida por Castro, configuran una identidad que sin llegar a ser sui generis, destaca con personalidad propia. No es que exista una cubanía miamense, porque la cubanidad es unívoca, pero son obvios algunos matices distintivos, como los hay entre los habaneros y santiagueros; lo nuevo pudiera ser que es una Cuba sin Cuba, emocional, una cubanía impregnada de un poco de inglés, pero que es funcional y legítima.

A esta “otra Cuba” a veces se le acusa de ser cavernícola y antidemocrática, pero es incierto. Aunque la industria anticastrista es dominante, proliferan los negocios castristas; y los procastristas, aunque minoritarios, se dejan sentir pública y libremente. Es curioso que el bastión del anticastrismo sea inclusivo y vivible, pero se explica porque Miami no ha copiado la intolerancia violenta existente en la Isla. Es extraño que los exiliados no reaccionen con revanchismo contra sus enemigos en Miami, ¿será que guardan en el subconsciente lo aprendido de aquella Constitución del 40, tan progresista?

La interacción sincrética norteamericana, cubana e isleña, esa amalgama de diferencias y afinidades, el acontecer irresuelto con sus esperanzas y espejismos que es discurso diario, la creencia de que realmente Miami es una “séptima provincia”, donde inverna el ave Fénix libertario, podría ser una de las claves de que el anticastrismo tenga vigencia como cultura política alternativa y como reverso de la identidad común. En esa identidad exiliada hay una historia de aportes impresionantes en distintas épocas.

Algunos escritores cubanoamericanos han señalado que Cuba, metamorfoseada por el tiempo y la ideología comunista, es una fantasía que sólo ata emocionalmente. No es el mismo pensamiento de los primeros exiliados que quieren rescatarla, ni de aquellos que siguen motivados con la idea de reinventarla. También se afirma que el exilio no es un país, por tanto no es otra Cuba. Alguien que no quiso polemizar dijo que Cuba ya no existía, que la otra Cuba es la que estaba por venir.

Nota: este artículo originalmente sirvió de referencia para una de las conferencias dictadas por el autor en la Universidad de Miami, bajo los auspicios de Cuban National Heritage y la Asociación de Educadores Cubano-americanos.

Montaner propone a Silvio Rodríguez comité contra embargo estadounidense

Miami (EFE). El escritor y periodista cubano exiliado Carlos Alberto Montaner propuso hoy al cantautor Silvio Rodríguez la creación de un comité para "luchar contra el embargo" de EE.UU. a Cuba y a favor de una amnistía a los presos políticos en la isla.

En esta carta, la tercera desde que comenzó el intercambio epistolar el 30 de marzo pasado, Montaner expresó al cantautor cubano su disposición a establecer entre los dos un comité para "luchar conjunta y simultáneamente" contra el embargo económico de EE.UU. a Cuba.

El eventual comité abogaría también por el restablecimiento de la libertad de asociación y expresión en la isla caribeña y la libertad de tránsito para que los cubanos puedan entrar y salir libremente.

"Lo sensato para terminar con el embargo y para solucionar los problemas del país, es que Gobierno (cubano) y oposición se sienten de buena fe a hablar civilizadamente con un temario abierto", expone Montaner a Rodríguez en la carta que hoy publican varios medios locales.

El intelectual cubano se mostró convencido de que una acción de este tipo rendiría sus frutos "en un plazo corto" y pondría en marcha un proceso que, a juicio de Montaner, "muchos reformistas dentro del régimen están deseosos de que comience cuanto antes".

Con esta tercera respuesta, Montaner contesta al texto en el que el cantautor le exhorta a que "cambie su lógica" si anhela una Cuba mejor y luche "contra el bloqueo" estadounidense, una medida que el creador de la popular canción "Unicornio" tachó de "genocida, inmoral, impresentable".

"Lucha contra el bloqueo para que el talento que lleva 50 años floreciendo (en la isla) no se frustre", instó Rodríguez al final de su carta al coautor del "Manual del perfecto idiota latinoamericano".

Sin embargo, en opinión de Montaner, "ninguna persona informada pone en duda que el desastre económico" que gravita sobre Cuba se debe, fundamentalmente, a la "inherente improductividad de los sistemas colectivistas de corte marxista-leninista", como el implantado en Cuba.

"No es el bloqueo. Como se ha probado hasta la saciedad, el colectivismo autoritario es un modelo económico fallido. Basta con comparar a las dos Coreas o las dos Alemanias para comprobarlo", dijo Montaner.

Agregó que existen dos maneras de enfrentarse al embargo comercial: la puramente propagandística, "encaminada a culpar a Estados Unidos del horror de la pobreza cubana", y el "camino serio", el de "quienes queremos que realmente se levante" el embargo.

Montaner pasa a continuación a describir las condiciones necesarias para que se cristalice el levantamiento del embargo, entre otras la voluntad clara e inconfundible del Gobierno cubano de "pactar" con la oposición democrática.

"Si la dictadura realmente desea que se levante el embargo -indicó Montaner a Rodríguez-, sólo tiene que hacer cuatro concesiones totalmente razonables": amnistiar a los presos políticos, conceder a los cubanos el derecho de libre asociación y permitirles que se expresen libremente, así como "acabar con el embargo interior y dejar que los cubanos libremente entren en Cuba o salgan de ella".

lunes 12 de abril de 2010

Tercera respuesta a Silvio Rodríguez

por Carlos Alberto Montaner

Estimado Silvio Rodríguez:

Celebro que mantengamos este intercambio epistolar. No creo, como afirmó el profesor Emilio Ichikawa con humor, que es un diálogo imposible porque yo no canto y tú no piensas. Es verdad que yo no canto, pero es evidente que tú piensas. Sé que para ti esta polémica tiene un costo en fricciones y presiones. Conozco el paño. Pero esto sí va siendo una batalla de ideas y no esos aburridos monólogos propagandísticos a que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación cubanos. Ya les he pedido a todos los websites a los que estoy vinculado y con los que tengo buenas relaciones que reproduzcan tus textos completos. Si entras en www.carlosalbertomontaner.com o en www.firmaspress.com podrás confirmarlo. Les he solicitado a los diarios que publican mi columna que no olviden incluir tus escritos. Espero que tú hagas lo mismo con Granma, Juventud Rebelde, Trabajadores y el resto de los sitios de Internet vinculados al régimen cubano y a su aparato de información.

Silvio:
Como te veo tan firme en tu deseo de comunicar tus ideas y de informarte sin obstáculos ni censuras, creo que debes pedir pública y enérgicamente esos mismos derechos para el resto de nuestros compatriotas. Eso es lo honorable. Debes encabezar esa protesta para que Yoani y los periodistas independientes puedan divulgar sus textos sin ser encarcelados, golpeados o amenazados por la policía. Tras leer lo que escribes, estoy seguro de que te parece repugnante que la policía política se dedique a impedir que los cubanos oigan estaciones de onda corta, vean por cable los canales de la televisión extranjera y se vinculen a Internet. No es justo que sólo tú, Amaury Pérez y otros pocos privilegiados tengan acceso a esas fuentes de información. Eso debes denunciarlo. Es un escandaloso agravio comparativo.

Silvio:
Por supuesto, es importante –luego explico por qué— que conozcas las críticas de José Martí a Marx y al socialismo. Cuando murió el pensador alemán en 1883, Martí, que no ignoraba su obra, escribió una frase perfecta para precisar su juicio crítico: “Como se puso del lado de los débiles, merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres”.
Es decir, Martí, como cualquier persona compasiva, admiraba las intenciones de Marx, pero como cualquier persona sensata y conocedora de la naturaleza humana, censuraba sus métodos violentos. Razonamiento que reitera años más tarde en una carta a su amigo Fermín Valdés Domínguez: “Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en los que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…”.

Silvio:
Como has dedicado una de tus más bellas canciones al Mayor General Ignacio Agramonte, tan admirado por Martí, el gran héroe militar y civil de la Guerra de 1868, te transcribo un párrafo de lo que Agramonte, y probablemente muchos de los jefes insurrectos más educados, pensaban del centralismo y del comunismo: “La centralización hace desaparecer ese individualismo, cuya conservación hemos sostenido como necesaria a la sociedad. De allí al comunismo no hay más que un paso; se comienza por declarar impotente al individuo y se concluye por justificar la intervención de la sociedad en su acción destruyendo su libertad, sujetando a reglamento sus deseos, sus pensamientos, sus más íntimas afecciones, sus necesidades, sus acciones todas”.

Hay otros pasajes muy reveladores que muestran el rechazo del Apóstol al colectivismo (como la reseña que Martí le hace a La futura esclavitud de Herbert Spencer), pero a estas alturas discutir lo que Martí pensaba de Marx y del socialismo sería un ejercicio académico casi inútil, si no fuera porque Fidel Castro ha montado la legitimación histórica de su dictadura sobre la falsificación del pensamiento de Martí.

Silvio:
El absurdo silogismo que Fidel les ha impuesto a los cubanos, y que espero que tú, como persona inteligente, no suscribas, tiene la siguiente secuencia: la revolución tomó el curso marxista porque ésa, o muy cercana a ésa, era la ideología de Martí; quienes gobernaron la República, entre 1902 y 1958, traicionaron el ideario martiano; los revolucionarios que derrotaron a Fulgencio Batista, y desde entonces controlan el país, son los verdaderos herederos del espíritu de Martí y de los mambises que pelearon contra España por la independencia.

El colofón de esta disparatada fantasía histórica, absolutamente alejada de la verdad, es que la autoridad moral para mandar a los cubanos la tiene Fidel Castro con carácter permanente porque él es el descendiente directo de Martí, una figura por la que los cubanos tenemos una devoción especial, ergo su estirpe moral, la de Fidel, es la de los luchadores independentistas del siglo XIX.

Silvio:
No es cierto: las raíces del régimen cubano están en las supersticiones del marxismo-leninismo, en el modelo de gobierno calcado de la Unión Soviética, y en las prácticas de control político aprendidas del KGB. Martí, que era un demócrata liberal convencido de las virtudes republicanas, creyente en la existencia de los derechos naturales, no tiene la menor responsabilidad en este engendro. Fueron Fidel, Raúl y el Che los que traicionaron un movimiento insurreccional que prometía elecciones democráticas, libertades y la vuelta a la Constitución de 1940. Lejos de venir de Martí, la dictadura de los Castro traicionó el ideario martiano. ¿Recuerdas cuando Fidel, al principio, juraba una y otra vez que ni él ni la Revolución eran comunistas?

Silvio:
Es verdad que muchos cubanos no tenían casa propia. La nuestra, la que visitaba Fidel para conversar con mi padre, su amigo, en la calle Tejadillo, y a donde alguna vez acudió junto a mi tío Pepe Jesús Ginjaume Montaner, jefe de Fidel en la violenta organización llamada Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR), también era alquilada. ¿Y qué? Celebro que hayas podido comprar una casa con el fruto de tus éxitos. Pero, ¿la puedes vender? ¿Puedes disponer de ella como en los países libres disponemos de las propiedades? Si es así, gozas de un raro privilegio. En cambio, si te sucede como al resto de los cubanos, no has comprado una casa, sino el precario derecho a usar una vivienda en las condiciones que el gobierno dispone. Cuba, además, debe ser el único país de Occidente en el que un buen profesional, trabajador, prudente y ahorrativo, no puede adquirir propiedades con el fruto de su esfuerzo porque el gobierno lo impide. No todos tienen tu suerte.

Silvio:
Los cubanos quieren tener propiedades realmente. Quieren poder venderlas y comprarlas sin que el Estado los persiga. Quieren abrir sus propios negocios, como hacen los extranjeros. Quieren retomar el control de sus vidas, secuestradas por los burócratas del Partido bajo la vigilancia de la policía política. Quieren generar riqueza y disfrutarla. ¿Por qué los jugadores de béisbol o los boxeadores no pueden explotar su talento en el extranjero en su propio beneficio sin ser tratados como traidores por el gobierno? ¿Por qué para poder vivir bien tienen que arriesgarse a navegar en una balsa hasta la Florida o “desertar” en un viaje al extranjero? ¿Cómo se puede defender un régimen que declara que el cerebro de la Dra. Hilda Molina (entre mil ejemplos) le pertenece a la revolución y la deja retenida en Cuba durante más de una década sin poder usar ni su cerebro ni sus hábiles manos de neurocirujana? ¿No te resulta eso un atropello abominable contra el derecho de las personas a definir y buscar su propia felicidad?

Silvio:
Supongo que una parte importante de tus ingresos deriva de los dólares o euros que recibes en calidad de derechos de autor. Eso me parece muy bien, pero ¿qué pasa con ese 99.99% de cubanos a los que solamente les pagan en pesos? Oficialmente, el peso y el CUC, que es la divisa convertible cubana, valen aproximadamente lo mismo. El salario promedio de los cubanos es de unos 300 pesos. Sin embargo, en el mercado paralelo, que es oficial y es el de verdad, el que cuenta, el cambio es de 20 a 1. Los cubanos ganan, realmente, unos cincuenta centavos de dólar al día. Es la estafa perfecta, Silvio. El gobierno, como los peores tahúres, maneja dos monedas: a los obreros cubanos les pagan por su trabajo con la moneda mala, pero les venden los productos apetecibles en la buena.

Silvio:
Dices que has señalado lo que te parece criticable del proceso. No me consta. Ojalá. Como soy admirador de tu obra conozco varias de tus canciones, pero no todas. No sé si alguna vez alzaste tu voz en el parlamento contra la represión y la censura, o si escribiste alguna canción en defensa del proletariado esquilmado y sin derechos, pero, si ocurrió, yo no tuve noticias. Ignoro si alguna vez te inspiraste en los miles de balseros ahogados tratando de alcanzar la libertad. No recuerdo una sola línea tuya en defensa de los héroes de la revolución fusilados o encarcelados por la dictadura. Ojalá existan esos testimonios.

Silvio:
No estoy hablando de los militares de Batista, que fueron, por cierto, condenados a muerte o a largas penas en juicios sumarios sin garantías, sino de Huber Matos, Comandante de la Revolución, que pasó 20 años en la cárcel por escribirle a Fidel una carta privada en la que renunciaba al Ejército Rebelde por no estar de acuerdo con el comunismo. Me refiero a Mario Chanes, que acompañó a Fidel y a Raúl en el asalto al Moncada y luego en la expedición del Granma, y cumplió 30 años de presidio injusto. Me refiero a los cientos de dirigentes y militantes de la revolución a los que la dictadura mató o trituró en las cárceles. Supongo, Silvio, en que concuerdas conmigo en que esa crueldad era criticable. ¿La denunciaste?

Silvio:
Afirmas que no te molesta padecer un “gobierno de ancianos” y me adviertes que yo también formé mis juicios morales, mi percepción de la realidad y de los conflictos sociales hace medio siglo. Pero hay una diferencia, Silvio: el rasgo más evidente y lamentable de los hermanos Castro es la incapacidad para aprender y cambiar. Estos señores, tras medio siglo de fracasos, y tras haber devastado a Cuba con los caprichos más inverosímiles (desde fabulosas vacas lecheras hasta dulces vaquitas enanas y caseras; desde gallineros domésticos hasta hortalizas hidropónicas en el cuarto de baño), continúan aferrados al disparate del colectivismo como objetivo de la sociedad y al palo y a la represión para alcanzarlo.

Silvio:
Estos hermanos son incapaces de aprender. Son autistas políticos indiferentes a la realidad. Confunden la terquedad con los principios. ¿No escuchaste a Raúl, muy ufano, decir recientemente que primero desaparecería la Isla antes que cambiar? Y Fidel lo felicitó al día siguiente, lo que era una forma de felicitarse a sí mismo, porque lleva décadas insistiendo en esa barbaridad, como si la vida de millones de compatriotas les importara un rábano.

Silvio:
Y es que les importa un rábano. ¿Recuerdas –Raúl aludió a aquel episodio muy orgulloso— durante la peligrosísima Crisis de los Misiles de 1962, cuando el mundo estuvo al borde de la destrucción, el mensaje de Fidel a Kruschev pidiéndole que atacara preventivamente a Estados Unidos y desatara la Tercera Guerra mundial, a sabiendas de que en la represalia morirían todos los cubanos? Pero lo terrible no es que entonces aquellos jóvenes desbordantes de testosterona revolucionaria hayan incurrido en esa petición irresponsable y asesina, sino que, medio siglo más tarde, ya ancianos y llenos de nietos, reinciden en la misma imprudencia criminal. Eso es lo grave: no cambian.

Silvio:
Como me comparas con los Castro, porque también a los 67 años ya soy viejo, te explico la diferencia entre los Castro y la mayor parte de los adultos. El problema no está en la edad. Hay viejos como Adenauer, Churchill, De Gaulle o Reagan que sirvieron a sus países en la ancianidad. Como soy un hombre normal, abierto a las influencias exteriores, siempre dispuesto a aprender de la experiencia y a pedir perdón cuando me he equivocado o a revocar decisiones erróneas, he cambiado mucho a lo largo de mi vida y, creo, para bien.

Silvio:
Comencé siendo, como tantos cubanitos ignorantes de hace medio siglo, un “revolucionario” radical confiado en que la justicia y el buen gobierno llegarían a mi país de la mano de un grupo de barbudos bienintencionados. Luego, cuando me desengañé, a base de paredón y calabozo, pasé a ser un socialdemócrata confiado en el papel redistribuidor de un estado justiciero. Más tarde, por las lecturas y la experiencia, me transformé en un liberal convencido de la superioridad moral y práctica de las ideas de la libertad para lograr sociedades más prósperas, libres y habitables. En suma, mientras millones de cubanos, y yo entre ellos, hemos cambiado, estos empedernidos hermanos Castro continúan anclados en el lugar de origen, repitiendo e insistiendo en las tonterías que aprendieron en las conversaciones de café cuando eran unos mozalbetes escasamente instruidos. Eso es gravísimo.

Silvio:
Esa incapacidad para rectificar que tienen estos dos señores (y otros de su entorno) es lo que explica uno de los fenómenos más asombrosos de cuantos ha generado la revolución cubana: el intenso fracaso material que ha provocado. Por primera vez, en los cientos de años que tiene Cuba de historia occidental, tres generaciones sucesivas de cubanos han padecido la extraña experiencia del empobrecimiento progresivo. Mañana siempre es peor que hoy. En Cuba, hasta la llegada de la revolución, la norma era que los padres vivían mejor que los abuelos y los hijos mejor que sus padres. Pero esa tradición terminó cuando estos caballeros tomaron el timón del país y los cubanos aprendieron la amarga lección de que la vida, lejos de mejorar, empeoraba. Hasta Raúl Castro lo ha admitido públicamente, desesperado, cuando manifestó que ni siquiera hay leche para los niños cubanos cuando pasan de los siete años. ¿Te imaginas? Ni un miserable vaso de leche.

Silvio:
Ese es el gobierno más ineficiente que hemos padecido los cubanos en toda nuestra atormentada historia. La calidad material mínima de cualquier sociedad se mide por seis elementos básicos: la alimentación, la vivienda, la electrificación, el transporte, las comunicaciones y el acceso al agua potable. En los seis, la revolución ha transformado la convivencia en una pesadilla. La comida escasea, está racionada, es muy pobre o es inalcanzable para el sueldo miserable de los trabajadores. Hay un déficit de viviendas que excede al millón de unidades, mientras más de la mitad de los hogares están en condiciones deplorables. Cuando falta el subsidio petrolero de Hugo Chávez, como cuando desapareció el que proporcionaba la URSS, cortan la luz intermitentemente. El acceso a teléfonos o correo es de los peores de América Latina, y no digamos Internet, que se obstruye por razones políticas. Las calles, carreteras y transporte público son un castigo demoniaco contra el pueblo. Los acueductos, infectos y rotos, pierden el 60% del agua disponible y la que llega es poca y esporádica. ¿Si en medio siglo de gestión, sin ninguna obstrucción parlamentaria, lejos de solucionar estos problemas esenciales, ese gobierno, minuciosamente torpe, los ha agravado, quién puede creer que, con el mismo sistema, con los mismos métodos y con la misma gerencia, algún día los resultados van a ser diferentes?

Silvio:
Celebro que estemos de acuerdo en que hay que abolir la pena de muerte. Pero no es cierto que esa medida cruel se deba al acoso de la CIA. Tú sabes perfectamente que mucho antes de que el gobierno de Estados Unidos intentara derrocar la dictadura comunista, la revolución, desde su inicio mismo, había fusilado a miles de personas. Tú no ignoras que, incluso antes de triunfar, ya los rebeldes fusilaban sin miramientos en la Sierra Maestra. Los Castro no conocen mejor escarmiento ni mejor forma de intimidación que el paredón. Matan, sencillamente, porque para ellos la vida de los otros no vale nada. Ni siquiera la del general Arnaldo Ochoa y el coronel Tony de la Guardia, sus mejores oficiales.

Silvio:
He oído antes el argumento de que los demócratas de la oposición carecen del apoyo del pueblo. Lo escuché en la España del franquismo donde, en efecto, el Partido Socialista apenas tenía un centenar de miembros activos antes de la desaparición del Caudillo. Lo escuché en Checoslovaquia, cuando se burlaban de la Carta 77 que encabezó mi admirado Vaclav Havel, porque la oposición contra la dictadura comunista apenas llegaba a dos docenas de valientes. ¿Y qué ocurrió cuando se abrieron los cauces de participación y los oprimidos pudieron decir su verdad? Ocurrió que los demócratas instantáneamente se multiplicaron por millones y los partidos oficialistas se encogieron hasta casi desvanecerse en medio de la vergüenza. Ocurrió que el pueblo pudo estrenar su verdadero rostro y manifestar sus creencias reales. En Cuba no será diferente.

Silvio:
Tú opinas que en las cárceles cubanas se trata bien a los prisioneros. ¿Qué es para ti encerrar durante años en un calabozo tapiado, sin luz, en medio de alimañas, casi sin alimentos ni agua, a numerosos presos políticos? ¿Qué son para ti las golpizas a las que los someten? Pero más importante que tu opinión o la mía es la de Amnistía Internacional, la de Human Rigths Watch, la de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. ¿Por qué no deja Cuba que una misión imparcial de la Cruz Roja recorra las prisiones y hable sin testigos con los prisioneros? Hay varios libros estremecedores que describen la vida cotidiana en el presidio político cubano de hombres y mujeres: los escribieron, entre otros, Huber Matos, Jorge Valls, Reinol González, Armando Valladares, Alejandro González Raga y Ana Lázara Rodríguez. Son testimonios terribles e irrefutables.

Silvio:
No te parece honesto que los disidentes y las Damas de Blanco reciban ayuda de otros gobiernos. Sin embargo, sabes que el artículo duodécimo de la Constitución cubana de 1976 dice lo siguiente: “[Cuba] reconoce la legitimidad de las guerras de liberación nacional, así como la resistencia armada a la agresión y a la conquista, y considera su derecho y su deber internacionalista ayudar al agredido y a los pueblos que luchan por su liberación”. Y no ignoras que el régimen cubano ha practicado intensamente ese internacionalismo revolucionario, contribuyendo con adiestramiento, recursos económicos, hombres, armas y explosivos a grupos y movimientos insurreccionales de diversos países del mundo.

Silvio:
Si crees en ese derecho que el gobierno cubano se arroga a practicar el internacionalismo revolucionario y ayudar a sus aliados y correligionarios, por un mínimo de decoro intelectual admitirás el derecho de los países libres a practicar el internacionalismo democrático y a ayudar a los suyos, aunque en el caso cubano apenas se trate de darles a los disidentes pequeñas computadoras, acceso a Internet, material de lectura, teléfonos celulares, algún dinero para sostener a las familias de los presos políticos y apoyo diplomático, porque hace varias décadas que nadie recurre en Cuba a la violencia política. Te recuerdo, además, lo importante que fue la ayuda de la Internacional Socialista y de las Fundaciones alemanas para el establecimiento de la democracia en España tras la muerte de Franco y en Chile durante el referéndum que le puso fin al gobierno de Pinochet. Esa solidaridad no sólo es muy común: es muy conveniente para la libertad de Cuba.

Silvio:
Lo decente es que las fuerzas democráticas del mundo libre ayuden a sobrevivir a las Damas de Blanco y a todos los demócratas de la oposición, al menos hasta que se vacíen las cárceles, puedan organizarse públicamente, participen en la vida pública, formen parte del parlamento y defiendan sus ideas sin el riesgo de ser exterminados. Lo natural es ayudar a las víctimas. Al fin y al cabo, el tejido ideológico de estos disidentes es el mismo que encuentras en el Parlamento Europeo y en la arena política de todos los países libres: democristianos, socialdemócratas, liberales y conservadores. Tenderles una mano solidaria a los disidentes perseguidos dentro de Cuba no sólo es legal, es lo moralmente justificable.

Silvio:
¿Por qué crees que el Parlamento Europeo condenó al gobierno cubano por 509 votos procedentes de todo el arco democrático contra 30 de los comunistas? Lo hizo por solidaridad con sus pares cubanos. Por supuesto que lo ético es que nos ayuden en esta etapa trágica de nuestra historia. A todas estas fuerzas internacionales, convocadas en nuestro auxilio por la oposición democrática cubana del interior y del exterior, les irrita la burla del gobierno de los Castro, capaz de firmar en la Cumbre iberoamericana de Viña del Mar en 1996 su adhesión a los comportamientos democráticos, para luego pisotear ese compromiso, de la misma manera que más tarde ignoró el acuerdo firmado con la ONU en el 2008 de respetar los derechos humanos. Ya se agotó la paciencia internacional con un régimen que no cumple nada de lo que promete.

Silvio:
Dices no estar de acuerdo con los actos de repudio, y te creo, pero no es cierto que ocurran porque “otros cubanos”, espontáneamente, se indignan contra personas como las Dama de Blanco y las agreden. Esos actos están orquestados por la policía política y el Partido Comunista, como puede comprobar cualquiera que entre en el blog de penúltimosdías.com y vea el facsímil de la planilla con las instrucciones para los matones de las turbas conocidas como “Brigadas de respuesta rápida”. Deben llevar “palos, cabillas y cables” para golpear a cualquiera que se manifieste. Son operaciones parapoliciacas y ni siquiera son novedosas: en todas las dictaduras comunistas y fascistas han existido variantes de este procedimiento de control social. No me detengo a refutar la equivalencia que haces con las manifestaciones anticastristas de los cubanos de Miami porque me parece una broma. Las diferencias son abismales.

Silvio:
Y llegamos al tema del bloqueo, tu plato fuerte. Me pides que me manifieste contra el bloqueo. Por supuesto que lo haré. Yo también quiero que se elimine, pero antes tenemos que dejar aclarados varios aspectos de este asunto. En primer término, como los cubanos sabemos muy bien, Estados Unidos es el principal vendedor de alimentos a Cuba, mientras las remesas de los exiliados constituyen una de las primeras fuentes de ingreso de la Isla. Asimismo, Estados Unidos es el único país que alivia las presiones migratorias que sufre el gobierno cubano otorgándole nada menos que 20,000 visas todos los años. En esas condiciones, hablar de un embargo, y mucho menos de un bloqueo, es una exageración. De los siete mil millones de personas que pueblan el planeta, Cuba puede comerciar, y comercia, con seis mil setecientos. De los dos centenares de estados organizados que existen en el mundo, Cuba puede comerciar, y comercia, con 199 que representan el 75% del PIB planetario.

Silvio:
Ninguna persona informada pone en duda que el desastre económico cubano se debe, fundamentalmente, a la inherente improductividad de los sistemas colectivistas de corte marxista-leninista, sumada, en este caso, a la caprichosa e incompetente gerencia revolucionaria. No es el bloqueo. Como se ha probado hasta la saciedad, el colectivismo autoritario es un modelo económico fallido. Basta con comparar a las dos Corea o las dos Alemania para comprobarlo.

Silvio:
En todo caso, hay dos maneras de enfrentarse al embargo. Una es puramente propagandística, encaminada a culpar a Estados Unidos del horror de la pobreza cubana, pero sin el deseo real de que sea eliminado. Es en ésa en la que se entretiene el gobierno de La Habana y en la que invierte un notable caudal de recursos y energía. El otro camino, el serio, el de quienes queremos que realmente se levante, es el que te describo a continuación.

Silvio:
Para levantar el embargo, el gobierno cubano no puede saltarse a la oposición democrática. Tiene que pactar. Es el eficiente lobby de los cubano-americanos y son las hábiles maniobras de los legisladores de este origen lo que mantiene vigente esas medidas en la administración norteamericana. Si la dictadura realmente desea que se levante el embargo, sólo tiene que hacer cuatro concesiones totalmente razonables que le ganarán el aplauso universal:
• Amnistiar a los presos políticos.
• Concederles a los cubanos el derecho de libre asociación.
• Permitirles que se expresen libremente.
• Acabar con el embargo interior y dejar que los cubanos libremente entren en Cuba o salgan de ella.

Silvio:
Me dirás que estás de acuerdo con esas medidas, pero que te parece abusivo que se le exija a Cuba lo que no se le exige a China. A lo que te respondo que las transacciones políticas no se dan en el marco abstracto de la filosofía, sino en el de las realidades, y es una necedad ignorar esta verdad. ¿El gobierno cubano quiere realmente que se levante el embargo o todo lo que pretende es jugar con la propaganda?

Silvio:
Como consecuencia de la larga dictadura de los Castro, el 20 por ciento de los cubanos han tenido que emigrar a Estados Unidos durante medio siglo y allí han adquirido poder y han aprendido a usarlo, como hacen los judíos con relación a Israel y los afroamericanos con respecto a África. El régimen cubano no ha podido ni podrá vencer ese obstáculo, a menos que decida hablar con su propio pueblo. No es cuestión de dar gritos, insultar a sus oponentes y montar campañas estridentes, sino de conversar con serenidad.

Silvio:
Lo sensato, para terminar con el embargo y para solucionar los problemas del país, es que gobierno y oposición se sienten de buena fe a hablar civilizadamente con un temario abierto. Estoy seguro de que en un plazo corto una relación de ese tipo rendirá sus frutos, se levantará el embargo y estaremos en el camino de la concordia. Me imagino que muchos reformistas dentro del régimen estarán de acuerdo conmigo y deseosos de que comience cuanto antes ese proceso.

Silvio:
Te propongo, con la mejor buena fe, que creemos los dos un comité para luchar conjunta y simultáneamente contra el embargo norteamericano, a favor de conceder la amnistía a los presos políticos, a favor de otorgar el derecho a la libertad de asociación y expresión, a favor de que los cubanos puedan entrar y salir libremente de Cuba. Ese comité pudiera ser el comienzo de la reconciliación, la paz y el progreso para nuestro país que los dos deseamos. Conquistemos juntos un futuro mejor para nuestros hijos.

Espero tu respuesta con mucho interés. Va un abrazo cívico y cordial,

Madrid, 13 de abril de 2010

Bloquean cuentas de correo en instituciones cubanas

El acceso a cuentas de correo electrónico como las de Yahoo! y Gmail ha sido bloqueado por estos días en empresas e instituciones oficiales cubanas, informaron a Cuba Inglesa fuentes en la Isla que prefirieron no ser identificadas.

“Aparentemente, se trata de una reacción defensiva de las autoridades ante la escalada de denuncias contra el gobierno cubano que llega desde Estados Unidos y Europa”, señaló la fuente. “Pero aquí los trabajadores no tenemos mecanismos para protestar y sí mucho miedo a hacerlo… además, en Cuba tener una email personal o poder acceder a Internet no es percibido como un derecho, sino como un privilegio”.

La prohibición de acceder a las cuentas de correo en varias instituciones cubanas, acceso que con anterioridad sí había sido permitido “para cuestiones de trabajo”, pudo ser verificada en varias instituciones y empresas de la capital de la Isla, como la Dirección de Patrimonio Cultural de Cuba.

En Cuba, los ciudadanos comunes no tienen acceso a Internet desde sus hogares, y la empresa privada está prohibida.

¿Hasta cuándo?

“¿Hasta cuándo has de abusar de nuestra paciencia, Catilina? ¿Cuándo nos veremos libres de tus sediciosos intentos? ¿A qué extremos se arrojará tu desenfrenada audacia? ¿No te arredran ni la nocturna guardia del Palatino, ni la diurna vigilancia en la ciudad, ni la alarma del pueblo, ni el acuerdo de todos los hombres honrados, ni este fortísimo lugar donde el Senado se reúne, ni las frases y semblantes de todos los senadores? ¿No comprendes que tus designios están descubiertos? ¿No ves tu conjuración fracasada por conocerla ya todos? ¿Imaginas que alguno de nosotros ignora lo que has hecho anoche y antes de anoche; dónde estuviste, a quiénes convocaste y qué resolviste?

“¡Oh, qué tiempos! ¡Qué costumbres! ¡El Senado sabe esto, lo ve el cónsul, y, sin embargo, Catilina vive! ¿Qué digo vive? Hasta viene al Senado y toma parte en sus acuerdos, mientras con la mirada anota los que de nosotros designa a la muerte. ¡Y nosotros, varones fuertes, creemos satisfacer a la república previniendo las consecuencias de su furor y de su espada! Ha tiempo, Catilina, que por orden del cónsul debiste ser llevado al suplicio para sufrir la misma suerte que contra todos nosotros, también desde hace tiempo, maquinas. Un ciudadano ilustre, P. Escipión, pontífice máximo, sin ser magistrado hizo matar a Tiberio Graco por intentar novedades que alteraban, aunque no gravemente, la constitución de la república; y a Catilina, que se apresta a devastar con la muerte y el incendio el mundo entero, nosotros, los cónsules, ¿no le castigaremos? “.

Marco Tulio Cicerón

Cuba, el problema racial

por Enrique Collazo

Recientemente, una encuesta realizada por Diálogo Interamericano y la Universidad Internacional de la Florida (FIU) indicó que los envíos de remesas a Cuba habrían acentuado las diferencias raciales en la isla, dado que la mayor parte del exilio cubano está conformado por personas de raza blanca –o lo que así se considera en Cuba- y, como el dinero lo envían a sus familiares, ello ha aumentado la desigualdad frente a los sectores poblacionales negro y mestizo.

Precisamente, uno de los graves problemas que tendrá que encarar la Cuba del futuro es el racial. La inmensa mayoría de la emigración cubana es blanca y, por efecto de la incesante diáspora que empobrece al país desde los años sesenta, actualmente alrededor de la mitad de la población de la Isla es negra o mulata. Ello encierra una dificultad añadida si se considera que la lenta pero creciente privatización de la economía cubana ha minado las bases que sustentaban los niveles de igualdad racial alcanzados en el período posterior a 1959.

Como señala el historiador Alejandro de la Fuente, el vínculo entre revolución y justicia racial implica que dicha justicia dependa de una serie de premisas estructurales y de la capacidad del Estado para su fomento y subvención. Pero precisamente esa efectividad le ha fallado al Estado cubano debido a la permanente crisis que atraviesa. Por consiguiente, se han abierto nuevos espacios para la acción social de las ideologías racistas, las cuales, combinadas con una severa penuria material y de recursos, alientan prácticas discriminatorias y generan tensiones étnicas. De la Fuente apunta que actualmente "la raza se halla en el centro mismo de la crisis cubana", y no le falta razón.

Tras el fin de la dictadura, lograr la estabilidad política en el país y un ambiente favorable para que los mecanismos democráticos y las nuevas instituciones cumplan su función y sean respetadas —arraigándose gradualmente los hábitos de una cultura democrática en el tejido social—, requerirá de mucho tiempo y bastante paciencia. Si la recuperación material de Cuba no viene acompañada de alguna forma de motivación espiritual, de un sistema de valores que contribuya a superar la vergonzosa situación presente, la alternativa política que se adopte carecerá de bases estables.

domingo 11 de abril de 2010

Silvio Rodríguez, diseño de la puerta de salida

Anónimo1:

“Discrepo con Sito, ya yo estoy más cerca del fin que él. Todo apunta al fin. ¿A que Silvio al final se escurre y se salva, a que sí?”.

Anónimo2:

“Yo pienso lo mismo. Silvio está, inteligentemente, diseñando su puerta de salida. En eso lleva ya un tiempito. Y por supuesto, tiene que ser muy sutil, no puede incurrir en chapucerías. Fíjense que se hizo el loco cuando Montaner introdujo la crítica martiana al marxismo. Cuando todo se derrumbe, Silvio podrá decir: Bueno, pero yo dije cosas que nadie se atrevió a decir en Cuba, aquí adentro, cuando era peligroso. Soy de izquierdas, soy socialista, ¿y qué?

“Y entonces, ahí sí, se postulará para encabezar la Asamblea Nacional”.

Anónimo3:

“Podrá decir: Yo dialogué con ustedes”.

José Luis Sito:

“Quizás tengan razón. La doble moral, el doble lenguaje, esconder las intenciones y pensamientos, es moneda corriente dentro del castrismo.

“Pero aunque yo siempre haya promovido y alabado el diálogo, con ciertas construcciones mentales es imposible. Los castristas sólo tienen enemigos y ovejunos. Con ellos no funciona el diálogo, sino la resistencia activa y determinada. Pero ahora ya sabemos que caben en un bolsillo, somos ahora más numerosos y el miedo ha cambiado de campo. Todo llega. Ahora el futuro es nuestro”.

Ernesto G:

“¿Silvio se salva? Quizás. Sigue jugando a la ambigüedad de siempre, ya tan predecible.

“Muy extraño eso de ir a un concierto y no cantar. Muy extraño que no le hayan garantizado público (todavía tienen maneras de hacerlo). ¿Querrían que hiciera el ridículo? ¿O será que me equivoco y ya no tienen la capacidad de crear público?”.

En Cuba Inglesa

Tráfico y diseño

Anónimo:

“El cambio de diseño es bienvenido, da un tono de diario, de portal de Internet, creo que este es el comienzo del proyecto de creer un portal de Miami donde todo el mundo pueda colaborar, un portal abierto, para todos.

“¿Sabes qué no haces hace rato? No pones links a posts en otros blogs. No sé si será tu falta de tiempo, pero ese tipo de posts genera tráfico en muchas direcciones”.

Cuba Inglesa:

“Lo de los links a otros blogs tiene que ver con la escasez de tiempo, efectivamente. Esa sección, La Coctelera, y otras como El blog de la semana, requieren hacer búsqueda, salvo las excepciones de siempre, cuando te das de bruces con algo interesante y encima tienes el tiempo para montar un post a partir de ese hallazgo.

“Sobre el portal, y también aquí cabe hablar de los links –ambos asuntos están indirectamente relacionados—, es clave la participación activa de todos los implicados, o que quieran implicarse, dado que el nuestro no es un espacio que pide dinero ni es autosuficiente aún, es decir, el editor tiene que ocuparse de otras cosas. No basta con un diseño funcional, evidentemente”.