jueves 30 de septiembre de 2010

Cuba, de la imaginación a la rutina (II y final)

por Manuel Gayol Mecías

¿Quién le pone el cascabel al gato? “¿Quién pone el muerto?”, como se ha comentado entre bastidores. Pienso que en el fondo de los fondos el problema de Cuba no es de pasividad genética. Creo que el cubano, en realidad, no es pasivo ni inerte del todo; si esto se ha llegado a afirmar de una manera radical es porque se ha creado un estereotipo. Acepto cierto condicionamiento genético, pero todo lo genético siempre queda determinado, ampliado o disminuido, por lo social, y, en este caso, por la historia sociopolítica que nos ha tocado. Simplemente, se juntaron varios aspectos y circunstancias.

El cubano, por ignorancia o por lo que sea, ha sido un impresionista, por lo que sufrió un verdadero asombro en el año 1959, cuando triunfó la rebelión inventada por Fidel Castro. Fuimos engañados, sí, pero también nos engañamos a nosotros mismos: aceptamos las medias verdades que nos vendieron él y sus acólitos, y no vimos o no quisimos tomar en cuenta las mentiras que venían envueltas en papel de regalo. Fuimos “los crédulos de la aurora”, como dijera alguna vez Guillermo Cabrera Infante. Dejamos que el espejismo tomara fuerza; o peor, nos hicieron creer en el espejismo, en el que Alicia quedó fuera y nosotros metidos dentro del espejo, en una dimensión realmente atípica.

Las generaciones se fueron perdiendo una tras otra, aplastadas por la parte oscura de la fortísima generación triunfante. La generación que tomó el poder en Cuba se dividió (debido a otro de nuestros posibles atributos: la división y el caudillismo). El líder mayor se quedó en Cuba con el poder y la otra parte de la generación se marchó a Estados Unidos, España y otros lugares. Pero en Estados Unidos se hizo fuerte y se convirtió en una oposición tenaz al castrismo.

Las demás generaciones no pudimos hacer nada en la Isla. El líder y el proceso fueron reduciéndonos lentamente, envolviendo a la gente con hábiles mecanismos sociopolíticos, con promesas, tal como Hitler hizo con los alemanes, o Mussolini con los italianos, o Perón con los argentinos, o Lenin y Stalin con los rusos. Nos envolvieron con los mini-poderes de un carnicero (el único que puede repartir la carne en el barrio… cuando llega, naturalmente); el jefe de un almacén que tiene la potestad de distribuir artículos… si los hay; el jefe de cualquier cosa que no tienen los demás; o el portero de un restaurante, que decide cuántas personas van a comer allí y muchas veces quién entra y quién no. En fin, con los Comités de Defensa nos envolvieron en nuestro defecto de interesarnos en la vida ajena --metiches, como diría un mexicano--, y de aquí nos transformaron en vigilantes del otro; nos redujeron la sensibilidad de servir al prójimo y nos dieron la facultad de espiar a ese prójimo y, además, la oportunidad de burlarnos de ese prójimo que nos viene del choteo demasiado repetido, continuado, incesante; nos quitaron el respeto por la privacidad debido a nuestro propio sentido del relajo: “la vida es un relajo”, dirían. Y fuimos tan ligeros que por el juego del desdoblamiento lo permitimos todo y, lo peor, nos acostumbramos, y aun mucho peor, lo convertimos en parte de nuestra nueva cultura.

A partir de 1959 se fue creando, en realidad, una nueva cultura cubana que con el tiempo ha ido acorralando dentro de nosotros los valores que habíamos adquirido en nuestra historia social anterior, que hacían que nos creyéramos en plena cubanía. Pero la cubanía aquí se fue como un papalote al que se le partió el hilo. Se fue con nuestra mejor imaginación. En realidad, distorsionamos el mundo corpóreo porque nos vaciamos de imaginación. Nuestra culpa fue —por no superar el miedo— habernos dejado arrastrar al estercolero de la masividad, al insondable muladar de los círculos del infierno, al mismísimo ano del Hades.

Del libro en preparación 1959. Cuba: El ser diverso y la isla imaginada

Twitter y tú

El primer tweet del mundo fue: “Ella viene de una isla que quiso construir el paraíso”. Anónimo

La blogosfera cubana se está muriendo y Añel la quiere salvar con tweets. Es un idealista. Twiteritero

Twitter en realidad lo inventaron los anonimones en nuestro blog. Jack Dorsey sólo se nos adelantó y lo patentó. Los yumas son muy prácticos. La Superwoman

miércoles 29 de septiembre de 2010

Vita Nuova, la polémica

Anónimo:

Ese es un mal que tienen los cubanos, tienen una memoria tan distorsionada como para creerse esa bobería de que no hay como la Vita Nuova. ¡Qué mareo!

Doña Delicias Mayonesa:

Anónimo, mal patriota, reconoce la delicadeza y el balance con que se mezclan las especias en esa salsa, que cae sobre los espaguetis como el satín sobre el cuerpo de la mujer, cubriendo y descubriendo. Ah, la salsa Vita Nuova, por ella bien podría emprenderse la cruzada que liberará por fin a la patria.
¡A por la salsa!

Cuba, de la imaginación a la rutina (I)

por Manuel Gayol Mecías

¿En qué medida el cubano “lo ha tirado todo a relajo” para no “poner el muerto”? En otras palabras, ¿se puede decir que el pueblo cubano, o una gran mayoría del pueblo cubano, aparenta no haberse tomado en serio la falta de libertad que ha padecido?

El problema es resolver en la calle la existencia cotidiana, sin ver las causas, o sin querer ir a las causas de las causas, porque, claro, el asunto no es de patria o muerte, sino de “comida o muerte”. Esto aparenta haber sido siempre una estrategia del gobierno para el control, debido a que se supone que mientras más hambre y miseria haya, más entretenido estará el pueblo tratando de subsistir; así nadie tiene tiempo para pensar en rebelarse.

Aquí el choteo (el relajo en la existencia) se mezcla con el miedo físico y psicológico. Y es entonces cuando la imaginación se borra y el choteo se va convirtiendo aun más en un escape mental. De esta manera, con el tiempo, se ha ido creando una subcultura de doble moral: fingir y relajarse para sobrevivir, qué se va a hacer: “Yo me burlo (de todo), luego existo”. En este sentido caben muchas cosas: la aceptación de la vida impuesta como algo irremediable; el fingir para subsistir; el robo para subsistir; la prostitución para subsistir; el miedo a lo conocido y el miedo a lo desconocido nos hacen soñar falsamente, y para quitarnos el miedo le ponemos salsa a las cosas, porque nada, “tú ves, la vida es un carnaval”. Así se perdió la imaginación vital y sólo quedó la rutina, la falta de creatividad, la existencia repetida en una uniformidad de miseria, la monotonía de una vida que nada más dispone de corrupción, miedo e incertidumbre.

Así se ha creado la cultura de la subsistencia, como que todo lo que se pueda hacer para sobrevivir es justificable. Y aquí es cuando hemos corrido el riesgo de degenerarnos como pueblo, y reconozco que hemos estado o estamos aún a punto de naufragar. Somos las víctimas, y como víctimas no tenemos derecho más que a escabullirnos, a “escapar”, término que se ha impuesto en Cuba, como el de “librarnos”. Hay una cola y el último pan le llegó a las manos a un cubano, como caído del cielo, entonces: “escapé, asere”, dice. O si no, cuando un grupo de varias personas logra alcanzar la última ración de comida del restaurante (bueno, cuando había restaurantes para los cubanos): “La libramos consorte”.

Es cierto que todo esto podría justificarse, pero a mi juicio la justificación de la “supervivencia” no es más aceptable que la justificación genética de que en realidad es nuestro carácter el que nos ha llevado a buscar estos supuestos caminos de justificación. Si no hubiéramos estado condicionados socialmente por el germen o el temperamento de la dependencia, seguramente nuestra disposición ante la circunstancia dictatorial habría sido otra. Pero también hay que insistir que en el cubano late, junto a los defectos, esa imaginación de la esperanza, y junto a la esperanza vibra una estrategia de resistencia: El repetirse inconscientemente que siempre habrá una vida mejor.

Del libro en preparación 1959. Cuba: El ser diverso y la isla imaginada

Ayn Rand sobre la autocensura

martes 28 de septiembre de 2010

El hombre nuevo y la protesta popular

“No se puede pronosticar que el pueblo cubano vaya a salir a la calle a protestar, pero tampoco se puede descartar. Y si esto sucede habrán quedado atrás todos los estudios que se han hecho para la llamada transición por parte de especialistas y organizaciones disidentes de dentro y fuera del país ya que se producirá un cambio brusco, y muy doloroso.

“Es por eso que se hace necesario mantener actualizado el escenario político, económico y social del país, con el fin de estudiar todas las variantes posibles a la solución que tanto Cuba necesita. Hay que aplicar la dialéctica y tener pensado desde ya que en un momento determinado puede producirse una ola de protesta que lleve a la calle a la gran mayoría del pueblo y que, aunque desde el punto de vista militar trate de ser contenida, la cantidad de personas involucradas sería totalmente decisiva.

“Entonces, ningún programa de transición encajaría –inmediatamente-- en tal situación, porque en primer lugar, esta sociedad ya no es la misma que hace 3 ó 4 años atrás, ha sufrido transformaciones violentas, que si se miden en un eje de abscisas irían desde el centro hacia la izquierda, convirtiéndolas en negativas. Sin lugar a dudas, desgraciadamente, en nuestro país hay un “hombre nuevo”.

Martha Beatriz Roque Cabello

Yanquilandia vive en ti

Se ha dicho que vivimos en el país más antiyanqui del mundo (este correo circulante es original de un argentino), junto con España y Francia. Por lo tanto, debe de haber muchos lectores de estas líneas que, por alguna razón, odian a los Estados Unidos. A todos ellos querría hacer llegar (con el mayor respeto) un pensamiento que considero atendible. El mundo entero, mucho antes de la globalización, se ha convertido en una prolongación del American way of life.

El lector antiyanqui me está leyendo a la luz de una lamparita creada por Mr. Thomas Alva Edison en 1876. Viste un jean patentado por Mr. Levi Strauss en 1873. Yo ya no escribo en las máquinas de Mr. Burns (1826) o Mr. Cristopher Sholes (1867) ni en las legendarias Underwood de Chicago, sino en una computadora diseñada por el joven Bill Gates. Hoy es domingo, de modo que no sonó el despertador creado por Mr. Levi Hutchins en 1787. Pero sí funciona a toda máquina el láser inventado por Charles Townes y Arthur Schawlow (1960) y hoy tan útil en la cirugía, la odontología, la música, el cine, la guerra, etcétera. Sigo escribiendo, mientras no nos interrumpa el teléfono (Mr. Graham Bell, 1876) y no me llamen de la radio, que fue creada por Mr. Lee de Forest en 1906.

Más tarde, perezosamente, haremos inflar las llantas (Mr. John Dunlop, 1888), aunque los neumáticos (Mr. Thompson, 1845) están hechos de caucho vulcanizado (Mr. Goodyear, 1839), pero no sin antes chequear los mensajes del teléfono celular, que funciona gracias a los transistores creados por Mr. Bardeen, Mr. Brattain y Mr. Shockley en 1848. No hay apuro: ya no estamos en los tiempos en que Mr. Isaac Singer inventó la máquina de coser (1851), de modo que bien podemos tomarnos un vino blanco frío, que sacaremos del refrigerador (Mr. Jacob Perkins, 1834). Gracias a Dios, disfrutamos de un producto tan gratificante como nuestro querido diario, compuesto con la máquina de hacer papel que inventó Mr. Dickinson en 1809, mediante las rotativas creadas por Mr. Hoe en 1846.

Después podemos bajar a la calle por el ascensor que creó Mr. Otis en 1853. ¡Si va a salir, no olvide afeitarse con el artilugio diseñado por Mr. Gillette! ¿El pasto está bien cortado gracias a la máquina que pergeñó Mr. Hills en 1868? En un mediodía de sol primaveral, uno ya sueña con enero: el día en que el avión (Mr. Wright, 1903) nos lleve a Punta del Este o a Pinamar.

Las autopistas, los edificios de propiedad horizontal, las casas con pileta, la radio, la televisión, el rock, que lejos de ser “nacional” forma parte del folclore norteamericano, como la batería y la guitarra eléctrica, las grandes tiendas, el cine. Todos los sueños, todas las realidades, todos los placeres, todos los dolores del mundo moderno, son una emanación de lo yanqui. Hasta el izquierdismo moderno fue creado por los americanos, a partir de C. Wright Mills y su concepto “The New Left”.

Para los franceses, Estados Unidos es la potencia que les arrebató la primacía de Occidente, en estrecha alianza con un viejo enemigo de los galos: Gran Bretaña. Para los españoles, es la nación que vino a despojarlos de sus últimos bastiones americanos: Cuba y Puerto Rico. Pero, al mismo tiempo, los europeos suelen agradecer que los yanquis les sacaron de encima dos amenazas tenebrosas: Stalin y Hitler. ¿Y en la Argentina? La historia indica que Kissinger se mostraba complacido con Videla, pero el Movimiento de los Derechos Humanos fue creación de Jimmy Carter y Patricia Derian, enemigos jurados de la dictadura.

Cuando nuestros hijos dejan el país para buscar un futuro mejor, los impulsamos hacia Nueva York, Chicago, Los Ángeles. De hecho, son varias veces cien mil los argentinos que viven en Yanquilandia. ¿Para qué fingir que nos gusta Castro cuando no depositaríamos un centavo en el Banco de Cuba?

Nota con algunas cositas de más: Los odiados gringos están a la delantera en todos los avances y modernizaciones. La gran mayoría de los Premio Nobel en ciencias, y de los inventos e innovaciones que se realizan en el mundo, salen de cerebros e instituciones yanquis. También promueven los mejores espectáculos y crean los estilos de moda. Han inventado el Iphone, el Ipod, y un montón de artilugios de todo tipo, y comercializado en grande el internet. Ahí tienen a Google y a Facebook.

Por si fuera poco, inventan los medicamentos y tecnologías más avanzados y hacen las películas que más gustan a sus amigos y enemigos. Fueron los primeros en llegar a la luna, y llevan la delantera en los estudios espaciales. La TV norteamericana, CNN, es la más vista en el planeta. Los mejores armamentos los fabrican ellos, pero estos inventos son deplorables. Al comunismo lo vencieron sin disparar un tiro y al nazismo a puro cañón.

Tampoco nadie les gana en cuestiones de derechos humanos, libertad y justicia penal, pero nadie los copia. Ah, nadie emigra a Argentina, y pocos emigran a España y Francia en comparación con los millones que se van a vivir ilegalmente a Yanquilandia. Ni siquiera son tan racistas como decían, pues a pesar de que allí la raza negra es minoritaria tienen un presidente negro. Casi todo lo que usted usa (USA), come o viste contiene algo proveniente de una inventiva yanqui, aunque ahora lo fabriquen en China.

Y para rabia y sicosis de los antiyanquis, y a pesar de que padecen una crisis (que la padece casi todo el mundo), las estadísticas recientes muestran que Gringolandia sigue siendo el país más poderoso del mundo, dejando muy atrás a sus competidores, Alemania, China y Japón.

Está claro, mientras hay gente por ahí que los odia y envidia, los yanquis hacen su juego y te dan la mano. Así son ellos.

lunes 27 de septiembre de 2010

Reinaldo García Ramos y lo último de Silueta

Fotos del lanzamiento, esta noche, de Cuerpos al borde de una isla, el magnífico testimonio de Reinaldo García Ramos sobre los sucesos del Mariel. Presentaron al autor los escritores Luis de la Paz y Rodolfo Martínez Sotomayor, director de la Editorial Silueta. Una velada de lujo en el Centro Cultural Español de Coral Gables, en la que estuvieron presentes, entre otros, Rolando Jorge, Aida y Joaquín Gálvez, Eva Vergara, Olga Connor, Osvaldo Hernández, George Riverón, Ernesto G., José Abreu Felippe, Juan Cueto Roig e Idabell y Armando Añel.








La salsa de la nostalgia

por Denis Fortún

“Nada como la Vita Nouva”, aseguraba un tanto nostálgico un anónimo en Cuba Inglesa, y es cierto. Para muchos de nosotros no existe sabor igual al de esa salsa criolla. Es por eso que una buena cantidad de cubanos que llegan por el aeropuerto de Miami, previo encargo, la traen como si se tratara de un tesoro. Los hay a los que, incluso, la familia los espera para después de llegar a la casa, por lo general en Hialeah, y en medio de una celebración de bienvenida que dura bien poco, cocinar unos espaguetis que desde luego irán acompañados de un “barbiquiú” con churrasco y chimichurri, y por supuesto, la fría Heineken.


Lamentablemente, no son todos los que consiguen pasar la salsa del otro lado de la Aduana. A la mayoría les quitan las laticas cuando, a través de la máquina de Rayos X, las descubren dentro de las maletas. Sin embargo, la Vita Nouva, aunque ocupa los primeros lugares de preferencia en la ilegal y sigilosa importación que a diario pretendemos, no es el único producto que nos acarreamos los cubanos. Se le suman el tabaco, los cigarros, el aguacate de manteca, algún que otro mango criollo, la mermelada de guayaba, el tamal con carne de puerco, el turrón de maní y el ron Havana Club; además de artesanías, libros y discos --piratas o auténticos-- con música y películas cubanas.

Lo curioso es que la preferencia no se limita únicamente a estos “rubros”. La colonia “Bebito” también se ha agenciado un sitio preponderante en la lista de productos provenientes de Cuba. Aunque, al igual que los artículos mencionados antes, corre casi siempre la misma suerte: el decomiso.

Pero vuelvo al inicio: nada como la Vita Nouva para representar esa peculiar nostalgia. Una suerte de melancolía delirante que a unos puede parecer enfermiza y a otros no, por lo que la disfrutan. Ambas aproximaciones merecen respeto.

Presentan este lunes Cuerpos al borde de una isla


Clic sobre la imagen

Culinarias

A mí me gusta la mantequilla sin sal y el limón de Navarra. Twiteritero

¿La mala leche no es el queso? ¿Y el queso no acompaña al vino? ¿Y el vino no nos hace felices y tolerantes? Anónimo

Nada como la Vita Nuova, pero no la dejan entrar por el aeropuerto de Miami. Anónimo

domingo 26 de septiembre de 2010

Nombres de países

En el nombre de un país está todo. Comparen a Honduras con Costa Rica, por ejemplo. Costa Rica, ¡qué nombre más optimista! Honduras, qué deprimente. Hasta el aeropuerto de Tegucigalpa está en un hueco.

Hay nombres que no cuadran. Santo Domingo es uno de ellos. Debiera llamarse Sábado Lujurioso. ¡Cómo se divierte esa gente!

Cuba es un nombre que debiéramos reconsiderar en un futuro. ¡No queremos ser más una cubeta llena de agua sucia!

Observante aquí

De trolles y anonimones

Es más ético utilizar un nombre falso para decir verdades que un nombre verdadero para propagar falsedades. Miriam Celaya

Hay Anonimones Fronteros (los del Frente Unido Anonimón) y Anonimones Mierderos (los que llenan esto de vómitos contra personas con nombres). Tranquilazo de la Vega

Un blog que se precie, debe tener un ataque cibernético en su currículo. Anónimo

Troll que no has de beber, déjalo correr. Anónimo

Me parece desafortunado que me sigan acusando de troll. Yo soy solo un mal poeta. Trolano


Los crédulos de la aurora (II y final)

por Manuel Gayol Mecías

Resulta comprensible que el cubano actual sea imaginativo indefectiblemente; su mundo no podía ni puede ser de lo material nada más, sino asimismo de lo sensorial en cuanto a la percepción imaginativa. No dudaría, pues, que el trasiego de umbrales del cubano, de sentir la carne y de sentir lo angélico, y que es a mi juicio por donde marchaba (y puede volver a marchar en un futuro) la imaginación positiva nuestra, sea la contrariedad que nos excita e incita y nos ayudaba (y supongo que por encima de todo nos ayuda) a avanzar.

Aunque al tiempo, o en un tiempo pasado, de alguna circunstancia imprevista, la imaginación pudo, y podría otra vez, correr el riesgo de descontrolarse, de explotar en desmesura fantasiosa, espejisada, y despeñarse por un precipicio a contrapelo de las experiencias vividas, físicas, corpóreas de nuestra dimensión concreta, por lo que tuvimos (¿tendríamos de nuevo?) una visión confusa, ambigua, del propio entorno hasta que nos cubrimos de oscuridad interior.

Podemos así erróneamente, como pasó, distorsionar la realidad física, imaginarla mal de nuevo, de una manera diferente a su concreción efectiva. En mucho puede ser que nosotros, hace más de cincuenta años atrás, no alcanzamos la reflexión en su profundidad, sino que creímos reflexionar, cuando sólo imaginábamos en el vacío, que ya empezábamos a ser el centro del mundo. En ello hay una verdad escondida, pero terrible: los sueños nos salvan pero también —si no se relacionan de alguna manera con la circunstancia de vida— nos pueden atrapar en un laberinto nefasto.

En efecto, esto fue lo que nos ocurrió a partir de 1959, fecha en la que podemos decir se constituyó un antes y un después, un año divisor entre la realidad y la fantasmagoría, cuando nos traicionaron y nos dejamos traicionar y cuando nos traicionamos a nosotros mismos, para convertirnos, como diría Cabrera Infante, en los crédulos de la aurora.

Mala leche

No es el odiado quien sufre, sino el que odia. Ramón Alejandro

Sólo los más débiles se atreven a convertir el rencor en un estilo de vida. Armando Añel

Conozco lo bastante a los cubanos para saber que hay que estar con ellos o contra ellos. Earl E. T. Smith


sábado 25 de septiembre de 2010

Los crédulos de la aurora (I)

por Manuel Gayol Mecías

En Cuba todo ser humano que pueda percibir de manera sensorial las ideas, las imágenes, incluso los conceptos de una metafísica paradisíaca, estaría dotado para sentir y aquilatar el embrujo que se desplaza en las partículas del aire. “El mundo de la Imaginación permite que los espíritus se corporeicen y los cuerpos se espiritualicen” (Ibn al-Arabi, en Chittick). Es como se ha planteado, que las cosas se ven y se escuchan con los ojos y los oídos de la intimidad (Ídem). Por lo que la Isla tendría la posibilidad de ser engendradora de hacedores, de ojos inverosímiles y escuchas de lo insondable. De esta manera, mediante la evocación poética, pudiéramos explicarnos por qué dicen que a Cuba aún le queda la magia, a pesar de la catástrofe que ha vivido en los años de proceso revolucionario.

Sin lugar a dudas, podemos considerar que la imaginación es lo inmediato para el cubano; es quizás el plano de un umbral muy secreto, mágico, para tratar de ser certero, que sólo se puede percibir por degustación de la vida corpórea y de la espiritualidad (donde está lo angélico), porque constantemente se está rememorando el sentido otro de un origen aún no vuelto a vivir y siempre deseado en el inconsciente. Por ello sacaríamos, al menos, la conclusión de que existe algo, un destino, una incertidumbre que al mismo tiempo es certidumbre. Paradoja en la que lo primero es lo desconocido, lo no saber nunca por dónde andamos; y lo segundo es la verdad de saber que somos algo, y todo envuelto en un sentido de ámbar (invisible energía de la Imago) que nos hace entrar en la dimensión de la imaginación y volver luego a lo corpóreo.

Por eso podemos afirmar que el cubano, además de ser diverso y mientras progresaba en su identidad (fundamentalmente años de la década del 50), era muy sensorial en el impulso imaginativo que lo centraba (la imaginación en nosotros, aún proviene del europeo, del negro africano y del asiático; pero también nos centraba, y nos centra más hoy en día, por el carácter de isla que nos aisló desde el principio, y por el mayor y brutal aislamiento en que nos sumió la cerrazón totalitaria de estos cincuenta años y más). Este aislamiento, geográfico, histórico, social, político, esta falta de libertad total, nos dejó sólo la imaginación como camino de subsistencia.

¿Listo para alcanzarlo todo?


Cortesía Delio Photo Studio

viernes 24 de septiembre de 2010

Bloguerías

a) Un blog cubano picúo
b) Un blog cubano que no permite comentarios pero publica “las cartas de los lectores”
c) Un blog cubano como el muro de las lamentaciones
d) Un blog cubano que funciona como patio trasero de un blog cubano que ha hundido definitivamente la reputación de su editora
e) Una bloguera cubana que se lamenta en sus posts y se celebra (anónimamente) en la zona de comentarios
f) Un blog cubano sobrevalorado por su vocación mimética y la insoportable persistencia de las posaderas de su editor
g) Un blog cubano que enseña abundantemente las nalgas
h) Un blog cubano que censura desde el anonimato y aun así insiste en posar de moralista
i) Un bloguero cubano que cada tres meses, sin pudor alguno, insinúa que la blogosfera cubana ha muerto
j) Un blog cubano que en los últimos tres años ha vertido más ponzoña que petróleo la plataforma Deepwater Horizon
k) Un blog poscubano que clama en el desierto de la autocensura, la piñita y la exclusión

El regreso de los chinchales

“Cuando en el año 1968 a Fidel Castro le dio una de sus perretas y lanzó la llamada Ofensiva Revolucionaria, donde cerró todo vestigio de propiedad privada, se dijo, entre otras expresiones despectivas, que “cerraban los chinchales”. Ahora estamos ante el regreso de los chinchales, pues estos trabajos recién autorizados, desde el de zapatero remendón hasta el de carbonero, son tercermundistas. Pero no propios de países como Ecuador o Chile, sino de algunos como Haití, en este hemisferio, o de las naciones más empobrecidas de África”.

Luis de la Paz

jueves 23 de septiembre de 2010

La toma de La Cabaña

por Delio Regueral

Lo que voy a contar nace de mi memoria, ávida de creerse los cuentos de un héroe. Mi padre era el perfecto héroe, aunque después su imagen se rompiera ante mí como una copa de bacará de la despensa de mi madre. Mi amor por él sigue sin rival.

1959. El viejo sale rumbo a La Cabaña con la orden de “tomarla” y esperar nuevas órdenes desde tan estratégico punto militar, en la capital cubana. Ya la revolución era un hecho, Batista había abandonado el poder, y el país, días antes; abandonando también, sin dejarle instrucciones de ningún tipo, a un ejército más o menos fiel. En La Cabaña, pocos metros separaban a las tropas revolucionarias de la entrada principal cuando la orden de “¡alto!” retumbó en los oídos de unos hombres sedientos de oportunidades patrióticas.

“Fulano, ven conmigo”, dijo mi viejo a algún subalterno, “y ustedes esperen aquí, vamos a hacer esto con el cerebro mientras no se impongan las balas”. En momentos en que nadie podía garantizar la integridad física del capitán (mi padre) y su acompañante, con el portón entreabierto y teniendo como interlocutor al oficial de más alto rango de la fortaleza, la oferta de los nuevos dueños del poder no sólo carecía de oposición, sino que además lucía honorable. “Evitémosle la desgracia a las familias de tus hombres y de los míos, ya nada pueden ustedes hacer más allá de morir y matar, sin otro destino que la derrota. Entrégame las armas y la fortaleza y te garantizo la vida de todos tus soldados”. Aquel diálogo fue lo más violento que sucedió en la toma de La Cabaña durante enero de 1959.

En medio del proceso de cambio de mando, sin embargo, otra tropa irrumpió prepotente, arruinando la paz negociada. “¿De quién coño son las tropas?”, gritó mi padre. “¡Del comandante Ernesto Che Guevara!”, respondió el mismo Che mientras su figura hacía clara la entrañable transparencia de su inoportuna presencia. En ese instante murieron las promesas de respetar la vida de todos los hombres que honorablemente habían cedido sus puestos, y sus armas, aquella mañana habanera de La Cabaña. Y allí también murió, como copa de cristal que resbalara de mis manos, la instantánea imposible que exige mi lente.

El fantasma sobre las olas

por Armando Añel

No nos engañemos, la blogosfera vive. Han tratado de matarla mil veces pero respira una y otra vez sobre nuestra nuca, como el corredor de fondo que nunca conseguimos dejar atrás.

¿Cuánto tiempo hace ya que escuchamos el sonsonete, que la blogosfera cubana agoniza, que tiene fecha de vencimiento, que está muerta y enterrada, que la han enterrado viva? Mínimo, dos o tres años. Pero sobre todo en los espíritus creativos, audaces, innovadores, en el atrevimiento y la libertad, la blogosfera vive. ¿Y por qué no se muere, se preguntarán algunos? Porque no es en realidad, únicamente, blogosfera. Nunca lo fue. Tampoco constituye algo abstracto, ni siquiera definido. La blogosfera, bitácora al fin, cuaderno de lectura, diario, agenda, libreta de apuntes, cámara de filmación, ojo de la cerradura, lienzo, ventana, balcón, telescopio, espejo, estanque de Narciso, pantalla de cine, no es más que la extensión de cada uno de nosotros. Como mismo no podemos dejar de comer, dejar de cagar, dejar de sentir, tampoco podemos dejar de crear. La blogosfera, en definitiva, es eso: Vibración de crear, creación de vivir.

Por supuesto, sobrevienen bandazos, derrumbes, colisiones, momentos en que, incluso colectivamente, pareciera que se atasca. Pero pasa con cualquier objeto, vehículo o persona, que su velocidad no es permanentemente unívoca, ni su trayecto infinitamente lineal. ¿Por qué no habría de pasar también con la blogosfera?

Unos blogs suceden a otros blogs. Unos usos a otros. Como las olas. La blogosfera puede hasta mutar, cambiarse el nombre, usar peluca. ¿Pero dónde está el cadáver, señoras y señores? Seguramente hablan de un fantasma.

Siete mil islas

por Manuel Gayol Mecías

Los cubanos nos pensamos diferentes (¿y no lo somos? Y eso es normal: todos somos diferentes y somos). Diferentes por haber nacido en esa isla (“¡Qué culpa tengo yo de haber nacido en Cuba!”, dice la canción de Albita) y traer —por causa ancestral— una mentalidad innata de continente, de mundo, de Tierra Firme. No por gusto al Almirante se le ocurrió pensar que éramos las Indias (West Indies), Cipango, las Indias Occidentales… El caso es que el español nos legó el deseo de ser un continente. Ya se ha dicho que cuando nos descubrieron pensaban en la vastedad de la Tierra Firme.

Pero más tarde el sueño se amplió con la mentalidad mágica de los esclavos. Entró el cosmos a cubrir los rincones de nuestro pensamiento y el ojo de la imaginación tomó el acierto de que podíamos estar en todas partes. La creación que proyecta el cubano —que en mucho podría ser la del puertorriqueño y el dominicano— no es hacia lo local, sino que siempre apunta hacia el horizonte. De ahí que hayamos podido trascender en las artes, en las letras, en el deporte y, hasta para lo negativo, en la política. Para mal, y ojalá que algún día para bien también, con nuestro ímpetu hemos estremecido el mundo.

Por otra parte, nuestra propia historia de exilios y emigraciones nos ha lanzado a conocer el planeta y asimismo ha ayudado a crear nuestra aspiración a lo universal. No ha habido (no hay) un cubano que no sueñe con viajar… Quiera Dios que algún día nuestra Isla no sea más que un punto de partida para infinitos viajes con retornos.

Pero no, ¿cómo es posible? Si hay otras islas en las mismas coordenadas, ¿alrededor de siete mil, dicen? Bueno, ¿y qué rayos nos importa que hayan otras siete mil islas?, diríamos. Y he ahí otro de los problemas: somos como el chiquitito ombligo del mundo, pero en verdad siempre rectificamos y nos damos cuenta de que el mundo es estrecho y no muy ajeno, y que siempre aprendemos de los demás, y nos damos y hasta nos entregamos, pero seguimos creyéndonos distintos.

Del libro en preparación 1959. Cuba: El ser diverso y la isla imaginada. Ilustración: La Pecera, de Sandra Ramos

Carta de Hugo Castro a Fidel Chávez

por Máximo Lora Gasanal
Carta de Hugo Castro a Fidel Chávez:

Querido Fidel, no creas a los que dicen que dije que el modelo no funciona ya ni para nosotros. En realidad quise decir que el modelo capitalista no funciona ni para los yanquis.

Carta de Fidel Chávez a Hugo Castro:

Querido Hugo, el modelo no funciona ni para los yanquis ni para nosotros entonces.

Carta de Hugo Castro a Fidel Chávez:

Querido Fidel, no, no entiendes. El modelo capitalista no funciona para los yanquis, pero la mitad funciona para nosotros, y el modelo nuestro ya no funciona para nosotros, pero la mitad sí funciona.

Carta de Fidel Chávez a Hugo Castro:

Querido Hugo, no entiendo ni la mitad de lo que me dices.

Carta de Hugo Castro a Fidel Chávez:

Querido Fidel, es fácil: mezclas ron con coca cola. Mitad comunismo y mitad capitalismo. Para que nos obedezcan y nos enriquezcamos.

Carta de Fidel Chávez a Hugo Castro:

Querido Hugo, ya entiendo. Eso lo podríamos llamar un “Cubazuela Libre”.

Carta de Hugo Castro a Fidel Chávez

Querido Fidel, cuando vengas a verme nos iremos de tragos a la Bodeguita del Medio, con Raúl y algunos chinos y japoneses que andan por aquí.

miércoles 22 de septiembre de 2010

Alicia Alonso, la dama acaudalada

Sería muy adecuado que alguien utilizara la oportunidad periodística que brinda la invitación de Alicia Alonso a Barack Obama, y publicara un par de datos esclarecedores y que están al alcance de quien los quiera indagar. Por ejemplo, qué porcentaje de la recaudación de taquilla de las giras internacionales del Ballet Nacional de Cuba va a parar a las cuentas personales de Mme Alonso, y lo comparara con lo que le paga a sus bailarines.

Se podría indagar sobre los beneficios contractuales de Mme Alonso y contrastarlos con los de los integrantes de la compañía, que son quienes posibilitan los ingresos cuantiosos de Mme Alonso. Sería un buen ejercicio de pesquisa periodística, y no demasiado difícil de acometer, determinar cuánto percibe Mme Alonso por sólo acudir a las presentaciones en el extranjero, cuánto por salir al escenario a ser aplaudida, y todo ello en comparación con lo que le paga a sus asalariados, los bailarines.

Cabría preguntarse por qué la compañía sólo presenta en sus giras internacionales coreografías de Mme Alonso, y nunca de alguien más. ¿Es obvio que los derechos de autor son una gran motivación personal de Mme Alonso?

Mme Alonso es una leyenda de la danza, nadie lo niega, y tiene todo el derecho a ser una dama acaudalada, ¿pero a costa del sueldo mísero que paga a sus asalariados? Bien que ella ingrese el 10% de la taquilla en sus cuentas personales, y es justo que la tiburona se bañe, pero igualmente es justo que salpique al talento sobre cuyas piernas se sostiene el peso ($) de la compañía.

Sigfrido Hilarión aquí

Maurice Sparks: Un bolígrafo azul

Un bolígrafo vino a decirme algo que no pude entender. Parecía urgente pero como era un bolígrafo de tinta azul no le hice mucho caso, porque estos seres se pasan el tiempo imaginando cosas. Además, hablan muy raro, con una sintaxis retorcida y con demasiadas metáforas. Un bolígrafo azul no dice “Me he hartado”, sino “Hay marea alta en mi estómago”. Obviamente, muchas veces, con el apuro de la vida diaria, uno no los comprende. Les he pedido que me escriban sus mensajes en una libreta que tengo en la mesita de noche. Antes de acostarme los leo y les respondo utilizando un lenguaje rebuscado, para que me entiendan. El problema es que algunos no son disciplinados, como éste que vino hace unos minutos a decirme algo que aún no he podido descifrar.

Alicia Alonso, Obama y la demencia senil

Alicia Alonso invita en inglés a Barack Obama a que visite Cuba y asista al Festival Internacional de Ballet que ella misma inaugurará el próximo mes de octubre:



Por su parte, valientemente, Guillermo Fariñas ha llamado la atención sobre la demencia senil de Fidel Castro, quien, por cierto, ha vuelto sobre sus pronósticos de una hecatombe nuclear.

Dos noticias más relacionadas entre sí de lo que parecen. Entre dementes anda el juego.

martes 21 de septiembre de 2010

El Doble

Fidel Castro, el Tartufo impostor (II)

por José Luis Sito

La última palabra de Derrida, en L’Ecriture et la différence, es monstruosidad. Indica que “cada vez que un acontecimiento se ha producido […] éste tomó la forma de lo inaceptable, hasta de lo intolerable, de lo incomprensible, es decir, una cierta forma de monstruosidad”.

En el caso del acontecimiento cubano de 1959, la monstruosidad avanzó enmascarada. Lo que se mostraba tan ostensiblemente, esa mostración que aparecía por primera vez, no era lo que parecía ni lo que pretendía ser.

Cuando Castro aparece en 1959, cuando se muestra, sale de su antro, su refugio, su escondite montañoso, cuando después de haber permanecido escondido y disimulado se expone al pueblo, lo hace bajo la forma de una aparición que bien pudiera parecerse a esas sobrenaturales de las vírgenes a personas incautas y crédulas.

Virgen era aquel mundo que comenzaba milagrosamente un primero de enero con la huida de Batista y el vacío del poder. El mundo de la inocencia del devenir, sin faltas ni pecados, sin origen, ofrecido a la inmediatez del primer recién llegado.

Su aparición, virginal, Castro la arranca instantáneamente como una ráfaga violenta que va extendiéndose por toda la isla. Comienza la carrera, veloz, brutal, sin medias tintas y sin rivales, para ocupar inmediata y constantemente todos los espacios y los espíritus, hasta excederse día y noche. En Sancti Spiritus, por ejemplo, aparece virginalmente a las dos de la mañana, como un ser sobrenatural, empuñando la palabra como una pistola, imponiendo su prepotencia y su altanería a un pueblo subyugado. Cuba será recorrida a su largo y a su ancho como una feria por un mercachifle, por un signo que se desvía de su función normal, por una monstruosidad de palabras y mostraciones.

Fanfarria, jactancia, fanfarronería, presunción, vanagloria, hinchazón, ampolla, serán los componentes de sus retóricas retorcidas: “Yo no he venido a los pueblos a hacer discursos, no he venido a los pueblos a hacer retórica, no he venido a los pueblos a impresionar a nadie”, dice el impostor en un discurso del 7 de enero de 1959 en Matanzas. ¿No es esto una enorme y burda denegación?

“La verdad es que yo llego”, grita Castro en un discurso, por decirlo de alguna forma, de Sancti Spiritus, el 6 de enero de 1959. “Yo llego”, dice, y prosigue más adelante: “Nosotros sólo queremos una cosa, sólo queremos poder siempre comparecer ante el pueblo, poder siempre comparecer ante la multitud, poder hablar con ella, rendirle cuenta de mis actos”. Es impresionante en esta frase, además de la mentira que revela, el lapsus, el brinco del “nosotros” al “mis”. “Mis actos”. O sea, la voltereta del plural al singular, lo que indica que en su discurso ese “nosotros” es en realidad un “nosotros” de majestad. Ese “nosotros” denuncia que se refiere majestuosamente a él. ¿Pero no es exactamente lo que gritaba al comienzo de su perorata, “yo llego”? El yo, majestuoso, impresionante, imponente, presuntuoso, presente hasta la náusea en todas su verborreas.

La principal tarea a la que se dedicó al salir de su escondite alpestre, fue la de ocupar la visibilidad total, un trabajo de mostración, de exhibición --fue la de promocionar su estatura, edificar su estatua, confeccionarse un nombre. La impostura es precisamente eso, un asunto de presencia, de prestancia, de imponencia, de compostura, de donaire, de garbo, de arrogancia, de altanería, de soberbia, de desdén, de jactancia, de chulería. El impostor se impone al pueblo con su aspecto, con un traje de falsificación, y debe tomar de inmediato una postura, una pose.

La palabra impostura, precisamente, procede del latino “positura” (postura) y sus derivados “ponere” (poner) e “inponere”, que viene a significar poner sobre, poner en, aplicar, asignar. ¿Pero cómo puede esta posición de “imponere” volverse en latino imperial una impostura, un engaño?

Nos lo aclara el autor latino Quintiliano citando una carta de Cicerón escrita a Brutus: “Nos hemos impuesto al pueblo y nos tomó por unos oradores”. Cicerón se impuso al pueblo, se sobre-impuso con su prestancia, su imponencia, impresionando, y es con esta prestancia y esta imponencia que se puede impresionar y engañar al pueblo, engañar sobre la mercancía.

Es así como en el latino imperial, “inponere” (poner sobre, poner dentro, aplicar, asignar) transita hacia “inponere aliqui”, imponer a, imponer a alguien, imponerse sobre alguien, abusar, engañar, ser un impostor. Se engaña impresionando con la prestancia y alrededor de y con el lenguaje. El impostor se impone a los otros con ropajes que no son los suyos y con un lenguaje engañoso. El impostor maniobra en un teatro de apariencias, interpreta un personaje, tergiversa y disfraza su identidad.

Tartufo el impostor, en la pieza de teatro de Moliere, ilustra a la perfección esta impostura con el proverbio “el hábito no hace al monje”. Tartufo es un mediocre ladino, aventurero, hipócrita, mentiroso, un falso santurrón disfrazado de devoto para engañar a su entorno y apoderarse de sus bienes. El Tartufo cubano, con disfraz de barbudo y ataviado con traje verde olivo, comenzaba en 1959 su sangrienta y monstruosa tartufería.

lunes 20 de septiembre de 2010

Reinaldo Arenas o el escritor salvaje

“No se le perdonan ciertas cosas a Reinaldo Arenas, su militancia política, su abierta homosexualidad, sus injurias, pero sobre todo cuesta perdonarle su enorme talento, su entrega sacerdotal a la literatura y su éxito. No es muy fácil digerir que aquel hombre sin cátedra alguna, para colmo separado de la escuela de letras, que escribía salvajemente, con errores ortográficos en sus primeras novelas, escasamente pulido siempre, sea uno de los más grandes escritores cubanos de todos los tiempos”.

Carlos Velazco

Ernesto G., el mejor

El escritor y bloguero Ernesto G., cuyo blog Ernesto’ s Page es uno de los más conocidos, maduros y originales de nuestro entorno, se ha alzado con el triunfo en la encuesta informal sobre el mejor poeta de la blogosfera cubana que durante varios días, y a pesar de los esfuerzos de bromistas y “agitadores” –comillas añadidas por si las moscas--, hemos llevado a buen término en Cuba Inglesa.

Ernesto G. acumuló un total de quince votos, contra nueve de su más cercano perseguidor. En este último sondeo participaron únicamente los finalistas de dos encuestas anteriores enfocadas en la misma pregunta: ¿Quién es el mejor poeta de la blogosfera cubana?

Felicitamos al ganador y ofrecemos, para deleite de nuestros lectores, un poema suyo que tuvimos el placer de traducir al español, luego de que Ernesto lo escribiera en inglés:

An English Poem

Habló Dios y escuchó el hombre,
pobre criatura, cosa sin alma, mano sin movimiento,
palabras sin significado, el miedo en la noche,
un silencio sin fuego cuando los lobos acechan en la penumbra.
Ojalá hubiera estado allí, ojalá lo hubiera visto todo:
la luz primera descender sobre la desesperación del hombre,
el despertar de los significados,
la raíz de todos los males, la raíz de todo bien.
La fe y la carne, huesos y sangre,
carne y fe, los huesos y la sangre.
Oh, Dios, la carga será levantada,
el eco viajará sobre la decadencia y la invisibilidad,
la muerte y el deseo, el sacrificio y la evasión.
La carne y la fe, los huesos y la sangre.
Fuego sin silencio, Dios,
silencio imperturbable.

sábado 18 de septiembre de 2010

Los poetas en el Koubek Center

En un Koubek Center superpoblado, los poetas Denis Fortún y Carlos Pintado regalaron a los presentes una tarde sabatina de envergadura. La introducción, a cargo del escritor y editor Rodolfo Martínez Sotomayor, y la cobertura del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, fueron también inmejorables. Algunas fotos del evento:






Fotos cortesía EMV

¿Todavía virgen?


Cortesía Delio Photo Studio

Carlos Pintado y Denis Fortún, en el Koubek Center

viernes 17 de septiembre de 2010

Fidel Castro, el Tartufo impostor (I)

por José Luis Sito

“La Habana era un cementerio la noche del treinta y uno de diciembre”, decía Virgilio Piñera. La Habana será un cementerio, en ruinas, la noche del 31 de diciembre, podemos decir hoy.

“¿Qué es un barbudo? Habrá siempre que insistir sobre la pregunta. Y la respuesta nos pasma de asombro. Un barbudo --Fidel Castro-- no es ni más ni menos que Napoleón”, decía Virgilio Piñera. La hipérbola de los “leones que temblaban al paso del Emperador del Mundo”, utilizada por el futuro autor de Una caja de zapatos vacía, ilustra con asombro la recepción inicial de la mayor impostura de la historia de Cuba. Porque Fidel Castro, sin la desmesura hiperbólica, no es ni más ni más menos que Tartufo el impostor. La impostura se colocó desde el principio bajo un yugo tiránico que sofocó en lo sucesivo la voz de la razón, y ocultada con la artimaña de la ilusión ideológica rebatió el trabajo indispensable sobre un Emperador del Mundo cada vez más desnudo.


La radiografía de esta tiranía con figuras de ángeles no es ni suficiente. Habrá que practicar todavía más en profundidad una escanografía de todo el interior de su organismo de dominación. Y hay que comenzar a flor de piel por el principio: la impostura que el Gran Tartufo se confeccionó y que aún lo mantiene tiranizando.

“Las revoluciones no empiezan en las cárceles”, dice Reynaldo Arenas, pero sí empiezan en las cárceles las imposturas políticas. El impostor necesita imponerse como víctima. En una cárcel nació Mein Kampf, y fue en una cárcel donde nació el impostor cubano. Allí, cocinando sabrosos platos que preparaba él mismo, como si estuviera de vacaciones, y comiéndolos con sarcasmo, empezó la impostura que lo absolvería. Fue allí donde usurpó su identidad, pasando de un estudiante gansteril, brutal y golpista, a un romántico rebelde defensor de huérfanos y de viudas.

Este bastardo, esta rama sin hojas, nos recuerda el párrafo de Stendhal: “En las minas de sal que hay en Salzburgo se deja caer a veces una rama sin hojas al fondo de un pozo en desuso. Dos o tres meses más tarde, cuando se recupera la rama, está ya cubierta por brillantes cristalizaciones. Las ramitas más chicas, semejantes a las patas de una golondrina, se adornan con innumerables diamantes deslumbrantes, y ya no es posible reconocer la rama original”.

Es seguramente de esta cristalización de donde Virgilio Piñera extraía en 1968 Presiones y diamantes. El diamante “Delphi” a que se alude en la novela y que terminaba arrojado en un inodoro, era Fidel. Las sílabas invertidas de Del-phi son Fi-del, nombre al cual se llega igualmente repitiendo la palabra “Del-phi-del-Fi-del”. Sabemos que el propio Virgilio se reía de su burla. El impostor no le perdonaría nunca, como a muchos, haber descubierto y sacudido sus adulterados adornos brillantes.

Castro cristalizó. Cegando todo a su alrededor, ocultó el origen y la intención, hasta llegar a usurpar todos los puestos: “¡Gran Guía, ejemplo luminoso, héroe, jefe máximo, maestro y padre único, máximo líder y primer secretario, primer ministro, primer comandante, jefe de Estado, presidente de las repúblicas y del Consejo de Gobierno, del Consejo de Ministros, del Consejo de Estado, de la Internacional Democrática, de la Tricontinental y de la Intercontinental, de las provincias y de los municipios, de los aliados y de los no aliados, jefe de la paz y de las fuerzas armadas, ministro de Cultura y ministro del Interior, ministro del Exterior, ministro de Educación, ministro de Justicia, ministro de Agricultura, ministro de Comercio, ministro de Salud, Jefe del Buró de Orientación de la Moda y crítico de arte! ¡Ministro de la Pesca y de la Caza!... ¡Del mar y del aire! ¡Jefe máximo del Partido y de la Revolución! ¡Comandante en Jefe! ¡Gran Reprimero!”.

Reynaldo Arenas fue quizás el único que supo con precisión donde estaba la enfermedad: “Pero te seguimos buscando patria / en las traiciones del recién llegado / Pero te seguimos buscando patria / en las amenazas del nuevo impostor”.

El Reprimero es el primero de los primeros, el que resucita sin cesar como el primero, el jefe de todos los comandantes, pero también el primero en reprimir, el primer represor. Es la gran estafa. Hay que volver a Reynaldo Arenas, una vida contra la impostura, luchando por su auténtica identificación, por su verdadera naturaleza, por su indiscutible originalidad, por la certidumbre de su ser, contra el parecer, la mentira, el engaño, la hipocresía, la duplicidad, la falsificación generalizada, peleando contra la impostura sistematizada por y para el Gran Impostor.

No cerramos: Trabajamos

Algunas quejas, que no sabemos si provienen de una o más personas, han sido depositadas en la zona de comentarios de este blog. Quejas e inquietudes relacionadas con un hipotético cierre de Cuba Inglesa. Tal vez se trata de un globo sonda o de algún bromista que especula –de esos que tanto abundan por estos lares--; en cualquier caso, queremos decirle a nuestros amigos y lectores que no nos ha pasado por la cabeza echar el cierre, ni esa posibilidad entra en nuestros planes a largo plazo.

Es verdad que el ritmo de posteo se ha ralentizado en la última semana, pero ello se debe más a obligaciones laborales que debemos cumplir. Creíamos innecesario estarle recordando a nuestros lectores, una y otra vez, que el volumen de trabajo acumulado nos impide postear con la asiduidad deseada. Si de nosotros dependiera postearíamos, mínimo, ocho o diez veces al día. Lamentablemente, los blogs no dan de comer, y el tiempo no alcanza. Resulta inevitable que en ciertas épocas, o períodos, la frecuencia de posteo decaiga. Rogamos su comprensión en este sentido. Muchas gracias.

Para una introducción a la literatura cumberlandiana: Maurice Sparks

por Ignacio T. Granados

En el sentido de estética, lo mejor de Cumberland probablemente ha sido su floración; es decir, no sólo la novela en que se condensa [Erótica], sino la amplia secuela en que se expande, y que ya figura toda una guirnalda, un ramillete [gr. antología]. A ese ramillete pertenecen los cuentos de Maurice Sparks, un personaje de ficción que preda en los campos de Cumberland y que se dio a conocer con timidez, en unos cuentos escuetos y ligeros, de claro sentido sexual, que en ese momento no pretendieron nada más.

Maurice Sparks, sin embargo, es sólo un seudónimo, una máscara que esconde a un hombre con profundos intereses literarios, como pronto demostró la evolución de sus cuentos. La pregunta de qué fue primero, si el interés o la ocasión, habría que dejarla colgada hasta por su falta de interés; porque si bien es evidente que el autor es escritor por naturaleza, la pequeña dejadez de sus primeros cuentos no permite pensar mucho en manipulación.

Lo cierto es que los cuentos de Maurice Sparks exhiben hoy día un grado de madurez que los pone a la altura de cualquier literatura; ya no se trata de un simple juego, incluso si aún es un juego para el autor, lo que es dudoso. Los experimentos dramáticos de Maurice van desde lo surreal a lo trágico, y a veces lo mezclan; pocas veces se permite volver al juego superficial de la aventura pasajera, e insiste en hacerse denso y alambicado. Pero es ahí donde se hace especioso y rico, en el vuelo con que remeda la aventura pasajera, y es en verdad alambicado y denso incluso si visita el humor, que puede ser retorcido y amargo. Porque lo surreal en Sparks viene por una reducción ad absurdum que remarca el drama de situaciones no tan absurdas, como bien nos demuestra nuestra cotidianidad.

En ese sentido, está claro que Sparks no es sólo víctima del Kafka que es un superclásico; hay mucho del Cortázar de Casa tomada y La noche boca arriba, mucho absurdo sacado de la vida real que se teje en insospechadas vueltas. Es otro aporte de Cumberland en ese sentido de una literatura de Internet, por más que Maurice se mantenga aún en los cánones de la escritura tradicional; porque incorpora sin embargo esa velocidad que exige la lectura de ocasión, que debe equipararse sin embargo a los tomos tradicionales estilo Gütemberg, y que por lo tanto juega en desventaja, sólo que con una gracia y un donaire bello y singular.

Cortesía Dirty City

Cayo Hueso, no tan duro de roer

Cayo Hueso, a medio camino entre Cuba y la segunda ciudad de los cubanos. Más bien deberíamos llamarle “Cayo Grasa” por la generosa degustación a la que uno se ve prácticamente obligado nada más poner un pie allí. Algunas fotos del fin de semana pasado:





jueves 16 de septiembre de 2010

La suerte del que se va temprano

por Denis Fortún

--La otra noche tuviste suerte… --me dijo Román sonriendo con malicia. Luego, sin darme tiempo a averiguar el por qué de mi supuesta buena estrella, el joven agregó con cara de agotamiento y resignación:

--Tengo un sueño tremendo. Nos fuimos casi a las cuatro de la mañana por lo de la bomba. La que se armó fue del carajo…

Intrigado, sin saber de qué se trataba, le pregunté:

--¿De qué bomba me hablas?

--¡Ah! ¿Pero tú no sabes nada? --contestó sorprendido-- ¡Coño! ¿No has visto los noticieros…?

Negué con la cabeza. Para qué explicarle que odio la televisión de Miami y que, además, cuando llego a la casa temprano me dedico a cosas mucho más placenteras que las noticias. Fue entonces que Román asumió la pose de alguien que va a relatar una historia increíble, y después de una pausa, que aprovechó para ajustarse los pantalones, me dijo con extrema solemnidad y en voz baja:

--Muchacho, ayer no pasaron ni veinte minutos de tú haberte ido cuando uno de la TSA salió gritando “alarma” y aseguró que había una bomba dentro del equipaje. Ya te puedes imaginar. En minutos vino el escuadrón, la policía, los perros, los bomberos, y se puso esto caliente, como en las películas. Cerraron varias terminales; el aeropuerto casi que se “frizó”; evacuaron a los pasajeros que estaban en la aduana de la E sin sus bultos y tarequeras, que no se pudieron sacar hasta el viernes por la mañana. Todo el mundo se cagó con la noticia y no sabíamos qué hacer. Al final nos mandaron a salir y no sé en qué paró la cosa. Luego de cuarenta y cinco minutos nos pidieron que regresáramos para quedarnos hasta tarde y reiniciar la operación; sin embargo, fue por gusto y nos pasamos la madrugada comiendo mierda. Se rumora que un tipo que viajaba con conexión desde Europa, y creo que con destino al Caribe, dejó la maleta y se fue. Yo pienso que rodarán cabezas en la Aduana. ¿Cómo fue que no lo detectaron antes? ¡Cojones! Si llegas a irte media hora más tarde te habrías tropezado con la maleta. El tipo la dejó en el punto de chequeo en que tú estabas…

El domingo, como de costumbre, compré el Nuevo Herald. En primera plana salía la información de que Thomas C. Butler, recorriendo un largo periplo, pasó por Miami con destino a Puerto Rico. El prestigioso y controvertido científico, especialista en enfermedades infecciosas, y quien fue acusado en 2003 de estafar a su empleador, la Universidad de Texas Tech., traía un contenedor metálico que podía ser una bomba casera, pero que después de crearse el pánico se comprobó no presentaba evidencias de peligro alguno, por lo que la fiscalía no presentó cargos. La susodicha bomba de la que me hablaba Román, gracias a Dios no era tal. Sin embargo, desde ese día todos, cada vez que vemos una maleta abandonada, nos alejamos de ella.

Nota: con este post cierro la serie “Crónicas del Aeropuerto”. Quiero agradecer a Armando Añel, a Cuba Inglesa y a aquellos que comentaron en cada entrada. Saludos a todos y de nuevo, gracias. Por supuesto, seguiremos colaborando con CI Group.