martes 27 de septiembre de 2011

Génesis (III): La Trinidad

3:1 Con la luz de la tercera noche, sobre el mar de Playa Hedónica, Idamanda invocó a Beatriz de Eugenia.
3:2 Y los amantes vivieron la Refundación en el tiempo virgen, con la marquesa ardiendo en la Casa del Cerdo.
3.3 E Idamanda miró a las elegidas, a los amantes camuflados en la aparición, carne de su carne al borde mismo de la línea del horizonte. Y dijo:
3.4 Puesto que la entrega es información, la información puede convertirse en himeneo.
3.5 Y dijo:
3.6 Los cuerpos entregados volarán más lejos, y se reconocerán en el Principio, en el Señor de las Risas, pues el amor es flujo de información.
3.7 Y flotó Idamanda sobre las aguas, leve como un pájaro planeando en las alturas. Y dijo:
3.8 Haber llegado a la cima significa tener que volar.
3.9 Y fue dos en la marquesa, y tres en El Cerdo incorregible.
3.10 Y contempló el niño las réplicas de la madre en tres cuerpos sucesivos, balanceándose en el cielo.
3.11 Y contempló el Espíritu la paz del niño en la risa de la madre, en las tres fugas de la tercera noche, juntándose lentamente en el amanecer.
3.12 Y fue La Trinidad la Madre, el Niño y el Espíritu Inocente.

viernes 23 de septiembre de 2011

El Libro de la Salvación. Génesis (II)

2:1 Se hizo un silencio como ninguno, vasto como un trueno en la segunda noche, cuando Idamanda descendió hacia La Playa.
2:2 Las olas rompían tenuemente sobre la arena y los amantes evolucionaban bajo la cegadora luz del caracol.
2:3 Y dijo Idamanda: En el principio fue el Señor de las Risas, que era un niño, cuando el dinero no pesaba en los bolsillos. Mas hubo un árbol de la sabiduría empujando a los hombres a perder su inocencia, y la perdieron finalmente.
2:4 Y dijo con la espuma coronando sus pies diminutos:
2:5 Entonces los hombres descubrieron su desnudez y corrieron a cubrirse, como quien cierra las ventanas de su casa al aire de La Playa.
2:6 Y dijo: Ya que sólo puede florecer la dicha en el abandono de la inocencia, y sólo sobre ese abono crece permanentemente la plenitud.
2:7 Y los amantes oyeron de súbito una música que venía de muy lejos, planeando como una tormenta sobre Playa Hedónica. Y dijo Idamanda:
2:8 En el silencio avanzó el niño, sobre la música de doscientos mil agujones de esperma –entes repentinamente moribundos--, braceando sin cesar hacia el útero materno.
2:9 Y dijo Idamanda:
2:10 La alegría de bracear en libertad salvó al niño, conformó a la criatura, al Señor de las Risas.
2:11 Y dijo Idamanda:
2:12 Pudo buscar un útero, o el cielo, o su cuna sobre la arena. No importa cómo lo llamen. Lo cierto es que en el mar interior el niño preñó a la madre y nació el Espíritu Inocente, por sobre la expansión de las aguas.
2:13 Y dijo:
2:14 En el Espíritu Inocente florece, en silencio, la canción del Señor de las Risas.
2: 15 Y dijo: Sólo la madre puede recibir al niño. Sólo el niño puede propagar el Espíritu Inocente.

jueves 22 de septiembre de 2011

El Libro de la Salvación. Génesis (I)

1:1 Frente al mar de la primera noche, Idamanda descorrió las cortinas.
1:2 Las olas lamían Playa Hedónica y las tinieblas no dejaban apreciar con precisión los cuerpos de los amantes.
1:3 Y dijo Idamanda: El deseo es nuestra cárcel, por tanto es preciso que seamos plenamente dueños de nuestros deseos.
1:4 Como el niño es dueño de su sonrisa: a través de su alegría.
1:5 Y vio Idamanda sobre la arena, aquí y allá, copas, vasos de papel, toallas, caracoles, toda clase de objetos.
1:6 Y tocó Idamanda con la punta de su pie desnudo, breve, un caracol. El reflejo de la concha, al volverse, iluminó La Playa.
1:7 Y dijo Idamanda: Pues incluso lo más pequeño puede iluminarlo todo, y crecer en el proceso.
1:8 Y los cuerpos de los amantes se volvieron. Y sus ojos se reflejaron en el mar.
1:9 Y sus manos alzaron las copas.
1:10 Como niños satisfechos, dispuestos a invertir en su inocencia, los amantes escudriñaron la luz.
1:11 Y dijo Idamanda:
1:12 No esperes que vengan a buscarte: búscate a ti mismo.
1:13 Y dijo:
1:14 El tiempo de la salvación está en ti.
1: 15 Y dijo: Todo el oro del mundo no puede comprarte un segundo de dicha, pues la dicha ya está en ti.

martes 20 de septiembre de 2011

Exilio de Scarlett Johansson

Cómo podía escapar ella a través del espejo --Scarlett Johansson se llamaba-- o sutilmente por el teléfono satelital, de las nubes cargadas de primavera de una habitación donde alguien, una voz interior sin ecos rotundos, suavemente al oído le aconsejaba el exilio. En Playa Hedónica las noches son más largas, decía la voz. En Playa Hedónica el mar lame la arena como un niño su chambelona, decía la voz. Sin playas no hay país, ni siquiera escapatoria, y en Playa Hedónica el éxodo es una fiesta, decía la voz. Por eso ella filtró sus instantáneas más locuaces, salvoconducto para el largo trayecto entre la noche y el amanecer.

Recorrer las playas interiores a bordo de ambas fotos, luces de su auto desbocado descifrando la niebla. Metiendo el cuerpo, mostrando el cuerpo, sacando pecho, escudada en su desnudez: Marcando tendencia en los corredores del ciberespacio, revelando el exilio a la extenuación del público extranjero, asediada por el primitivismo puntoCON, dispuesta a asumir los peligros de la incomprensión, el naufragio de las equivalencias.

Scarlett Johansson, Scarlett Johansson… Nadie debía cubrir sus glúteos con esos horribles parches negros, o sus senos de adolescente encantada por la hechicera del bosque, sólo en la recreación podían salvarse del olvido (las fotos), Marty Singer estaba equivocado: En La Playa hasta Hitler podía sacar el culo a través del espejo, ni qué decir de Alicia en el País de las Maravillas.

jueves 8 de septiembre de 2011

La Ópera Prima de Ernesto G., no te la pierdas



La cita es el viernes 28 de octubre, a las siete, en Delio Photo Studio (2399 Coral Way). Un libro diferente, que no te dejará impasible. Una nueva ruta de escape hacia lo posnacional. Cortesía de Editorial Silueta.

viernes 2 de septiembre de 2011

El perro en el Kilimanjaro

Lo que tenía que decir ya lo he dicho sobre lo que no era realmente importante. Lo dicho que no tiene sentido carece de fundamento. Lo expresado en función de la retórica de lo entredicho no se entiende, no se escucha. Lo que una vez propusiera se desdice en su parrafada. Lo que se grita, murmura. La palabra se esconde en su susurro incoherente, ininteligible, inexpresable. Expresiones que se muerden la lengua. Filtros por los que cada letra deletrea su inocuidad. Aquí atrás no se oye nada. Aquí atrás la voz llega mermada. Aquí atrás las murmuraciones esconden un mar de silencio cómplice.

Aquí atrás vaga el exilio como refutación.

Estaba equivocado... Estaba equivocado... Dice el perro mientras husmea la nieve en la cima del mundo. Perro exiliado en el Kilimanjaro. Leopardo en fuga soñándose en los atardeceres de La Playa.

jueves 1 de septiembre de 2011

Exilio de Ilse Uyttersprot

Hacía tiempo que el amor podía escapar por esa rendija improvisada en el cielo, en lo alto de la torre, hacia la espuma sin límites de Playa Hedónica. La alcaldesa lo sabía. A la orilla de la playa, el rostro cruzado por una ráfaga de aire fresco --una ráfaga y otra, más otra más otra--, ella podía imaginar que flotaba acostada en una nube, viendo desfilar los países del eterno sueño humano allá abajo, como hormigas, o en lo alto de la torre del Palacio Real de Olite, en Navarra, uno de los castillos medievales más lujosos de Europa. Esto último, precisamente, creía Ilse Uyttersprot.

Alcaldesa de Aalst. Miembro del Partido Popular Europeo. Potencialmente exiliada en Playa Hedónica. Porque, ¿cómo desconocer que más allá del tiempo, perdida entre las dunas del Reducto jubiloso, la dicha era una realización? Sexo puro en lo alto de la torre. Aire limpio. Vestigio inmaculado. Aunque siempre hay un ojo que te ve cuando el exilio constituye aún una reminiscencia o, inversamente, un propósito más que un hecho. Más que El Hecho. Cuando el hecho de exiliarse efectivamente, oficialmente, definitivamente, retumba en los plazos incumplidos. Construir la torre sobre el barro, chapoteando en el huidizo fango del cielo. Tarjeta Blanca. Permiso de salida. Eso esperaba Ilse en Olite.



La alcaldesa belga Ilse Uyttersprot, cazada por la cámara de un turista, puntualiza en Twitter: “No tengo nada que decir. Es una escena privada con mi pareja. El asunto es políticamente irrelevante”.